El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró durante una cumbre internacional celebrada en Washington que la red de inteligencia e influencia del régimen de La Habana ha sido instrumental en la construcción y articulación de movimientos de extrema izquierda en el hemisferio occidental, alertando sobre su vínculo creciente con el terrorismo político transnacional.
En el marco de la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, que congregó a representantes de más de 60 naciones, el jefe de la diplomacia estadounidense detalló cómo la vasta infraestructura ideológica de la dictadura cubana ha operado durante décadas. Rubio enfatizó que esta estructura \»permanece inextricablemente vinculada\» a organizaciones radicales en Occidente y otras regiones, advirtiendo además sobre las conexiones cada vez más estrechas entre estos grupos y redes afines al régimen iraní.
El funcionario describió un modelo de operación transnacional empleado por estas células, en el cual recaudan fondos en una nación, alojan sus comunicaciones en otra, reciben entrenamiento en un tercer país y reclutan militantes en un cuarto, antes de ejecutar ataques en territorios distintos. La actual administración estadounidense ha catalogado el extremismo de izquierda, a menudo impulsado por doctrinas marxistas y anarquistas, como una prioridad de seguridad nacional, criticando que históricamente ha recibido menos atención que otras formas de terrorismo.
Exportación de la represión y crisis interna
Las declaraciones del secretario de Estado ponen sobre la mesa la histórica estrategia de proyección externa del gobierno cubano, la cual ha funcionado como una herramienta de supervivencia frente al colapso interno. Mientras la dictadura cubana mantiene un aparato de inteligencia activo en el exterior para infiltrar y financiar grupos afines, en la isla la ciudadanía enfrenta una profunda crisis económica, inflación galopante, desabastecimiento y una represión sistemática que ha provocado un éxodo migratorio sin precedentes.
Durante su intervención, Rubio también rechazó la percepción de que el comunismo es una teoría mal aplicada, sentenciando que \»el comunismo no suena bien ni siquiera en teoría\». Ante la advertencia de que el 63 % de los complots y ataques registrados en EE. UU. durante 2025 estuvieron relacionados con la extrema izquierda, el llamado de Washington apunta a una reconfiguración de los mecanismos internacionales de lucha antiterrorista. La presión diplomática sobre las autoridades de la isla podría intensificarse, exigiendo a las democracias occidentales un mayor intercambio de información para desarticular estas redes que amenazan la estabilidad regional.