El gobierno de México ha otorgado al menos tres contratos directos, por un valor conjunto de hasta 227 millones de pesos (unos 12,5 millones de dólares), a una empresa vinculada al conglomerado estatal cubano BioCubaFarma para el suministro de fármacos oncológicos. Las adjudicaciones, realizadas sin procesos de licitación pública, benefician directamente al entramado empresarial del régimen de La Habana en medio de la aguda crisis sanitaria que sufre la isla.
De acuerdo con una investigación periodística, los convenios fueron suscritos a lo largo de 2025 con Neuronic Mexicana S.A. de C.V., firma identificada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) como parte de la red financiera de las autoridades de la isla. El acuerdo de mayor envergadura, firmado en febrero por la empresa estatal Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Virmex), asciende a 201 millones de pesos para la adquisición de doxorrubicina y vincristina. Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) formalizó dos contratos adicionales: uno por 10,57 millones de pesos para comprar metotrexato y otro, con vigencia para 2026, por 15 millones de pesos destinados a la ketamina.
El organismo fiscalizador mexicano ya había advertido sobre graves irregularidades en operaciones previas con esta misma empresa, la cual ha realizado transferencias de recursos a entidades cubanas como el laboratorio AICA y BioCubaFarma Tesorería. En su revisión a la Cuenta Pública de 2023, la ASF documentó que Virmex realizó pagos superiores a 15 millones de pesos por medicamentos que fueron rechazados por la autoridad sanitaria local debido a problemas de calidad. En aquella ocasión, el ejecutivo cubano y sus intermediarios no enfrentaron sanciones ni devolvieron los lotes defectuosos, lo que plantea serias dudas sobre la transparencia y eficacia de estos nuevos acuerdos.
El negocio farmacéutico en medio del colapso sanitario cubano
Estas transacciones comerciales ocurren en un momento de crisis sistémica profunda en Cuba, donde el desabastecimiento de medicinas ha alcanzado niveles críticos. Mientras el régimen de La Habana exporta fármacos oncológicos para captar divisas frescas, los hospitales y farmacias de la isla reportan la indisponibilidad de gran parte de los tratamientos esenciales para enfermedades crónicas y cáncer. La población cubana se ve obligada a recurrir al mercado negro o a remesas de medicamentos desde el extranjero, evidenciando la prioridad del Estado por la exportación rentable frente a la atención sanitaria interna.
El escrutinio sobre estos contratos también amenaza con escalar las tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos. Legisladores estadounidenses han cuestionado reiteradamente los vínculos de cooperación de la administración de Claudia Sheinbaum con la dictadura cubana, señalando que estas inyecciones de capital legitiman y financian a un sistema autoritario. Aunque la mandataria mexicana ha defendido las adquisiciones como decisiones soberanas para abastecer el sistema de salud local, el respaldo financiero a conglomerados estatales cubanos sin garantías de calidad ni licitaciones transparentes proyecta un complejo escenario político y sanitario a futuro para ambos países.