El nieto del difunto exmandatario, Fidel Castro Smirnov, aseguró en una entrevista internacional que Cuba mantiene su estatus de \»potencia médica\» y atribuyó la crisis del sector a las sanciones de Estados Unidos, ignorando el colapso estructural del sistema sanitario, la escasez crítica de medicamentos y el éxodo de profesionales que sufren los cubanos a diario.
En una entrevista concedida al programa “Última Mirada” de CNN Chile, Castro Smirnov, quien se desempeña como investigador del Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (InSTEC) y miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, reivindicó el legado científico atribuido a su abuelo. El académico sostuvo que, a pesar de lo que calificó como un \»bloqueo genocida\» recrudecido durante los gobiernos de Trump y Biden, la isla continúa desarrollando ciencia y atendiendo a pacientes extranjeros. Su visita a Chile responde a una agenda académica y a su participación en el XII Encuentro de Egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Valparaíso.
Sin embargo, el relato oficialista ofrecido por el nieto del exgobernante contrasta de manera abrupta con la realidad documentada por organismos internacionales y las propias autoridades de la isla. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha alertado que la profunda crisis socioeconómica que atraviesa el régimen de La Habana ha derivado en una severa escasez de suministros médicos y en una creciente migración de personal sanitario. Estas deficiencias han tensionado gravemente el sistema de salud, deteriorando los resultados sanitarios que alguna vez fueron vitrina del gobierno cubano.
El colapso sanitario en cifras
La desconexión entre la narrativa de Castro Smirnov y la cotidianidad de los ciudadanos es evidente en los datos oficiales. En julio de 2024, el propio ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, admitió que el sistema operaba con apenas el 30% del cuadro básico de medicamentos abastecido. A esta carencia se suma el deterioro de los indicadores de salud: informes oficiales recogidos por medios estatales detallan que la mortalidad infantil en el primer semestre de 2025 escaló a 8,2 por cada 1.000 nacidos vivos, un significativo retroceso frente al 7,4 registrado en 2024.
La crisis estructural de la isla se agrava con el colapso del sistema energético. Los constantes apagones, que han provocado al menos cinco fallos totales del Sistema Electroenergético Nacional en el último año, afectan directamente el funcionamiento de hospitales y centros de atención primaria, imposibilitando la preservación de medicamentos y la realización de procedimientos médicos básicos. Mientras el ejecutivo cubano insiste en exportar servicios médicos como una herramienta de propaganda y obtención de divisas, la infraestructura interna se desmorona por falta de inversión y mantenimiento.
La reivindicación de un supuesto estatus de \»potencia médica\» resulta una afrenta para una población que enfrenta la escasez de antibióticos, analgésicos y materiales quirúrgicos en condiciones deplorables. Esta brecha entre la retórica institucional y la realidad material evidencia cómo la dictadura cubana prioriza su imagen internacional y la exportación de servicios médicos sobre el derecho fundamental a la salud de sus ciudadanos. La continuidad de esta crisis, sin reformas estructurales ni rendición de cuentas, augura un mayor deterioro en la calidad de vida de los cubanos y un incremento de la presión migratoria hacia la región.