Wilber Aguilar Bravo, padre del preso político Walnier Luis Aguilar Rivera, denunció este miércoles un sistemático patrón de hostigamiento y detenciones arbitrarias por parte de las autoridades cubanas. A través de una transmisión en redes sociales, el hombre detalló cómo ha sido interceptado en múltiples ocasiones en las últimas semanas, evidenciando una vez más el uso de la coerción como única herramienta de control social por parte del régimen de La Habana.
Aguilar Bravo relató que durante el mes de septiembre ha sido víctima de al menos cuatro interceptaciones por parte de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). En una de las ocasiones más recientes, agentes lo subieron a una patrulla en la calzada de La Güinera para conducirlo por la fuerza a su vivienda, sin mediar acta fiscal ni imputación de delito alguno. El activista señaló que estas acciones se intensifican en fechas consideradas sensibles por el ejecutivo cubano, como aniversarios de protestas o festividades religiosas, donde la vigilancia se incrementa para impedir cualquier tipo de movilización ciudadana.
En su testimonio, el padre del preso político advirtió que cualquier intento de resistencia ante estos arrestos ilegales deriva en la apertura de causas penales por desacato, una táctica habitual de la dictadura cubana para silenciar a los opositores. Aguilar Bravo enfatizó su derecho a la libre circulación y criticó la hipocresía del gobierno cubano en foros internacionales, señalando que mientras una comisión de la isla participa en la Organización de Naciones Unidas (ONU), en el interior del país se silencia la brutal represión que sufren los ciudadanos a diario.
Crisis estructural y abandono institucional
El relato de Aguilar Bravo no se limitó a la represión política, sino que se entrelazó con la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. Denunció la precariedad cotidiana marcada por los constantes cortes de electricidad, la escasez de alimentos y el colapso del sistema de salud pública. El activista detalló que en su hogar hay tres personas enfermas y que sus nietas no pudieron asistir a la escuela por falta de medicamentos básicos, una realidad que comparten millones de cubanos frente a la inacción de las autoridades. Asimismo, criticó que mientras la policía se dedica a hostigar a activistas y mantener un estricto aparato de vigilancia barrial, la delincuencia común prolifera sin control en las calles.
Aguilar Bravo reiteró que su lucha se centra en exigir la libertad de su hijo y defender a su familia, rechazando que la ciudadanía deba vivir \»presa\» en su propio país. Ante el avanzar de las violaciones a los derechos humanos y el deterioro de las condiciones de vida, el llamado del activista para que la sociedad civil visibilice estas denuncias dentro de la isla refleja la urgencia de un cambio. La persistencia de la dictadura en aplicar medidas de fuerza, en lugar de atender las demandas sociales y económicas, augura un escenario de mayor tensión y descontento popular en el corto plazo.