El Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT) y la plataforma YoSíTeCreo en Cuba (YSTCC) han impulsado la campaña #NoMeOlvides, una iniciativa destinada a visibilizar la crisis de personas desaparecidas en la isla, con especial énfasis en mujeres y niñas, y a denunciar la inacción estatal ante la falta de protocolos de búsqueda efectivos.
La iniciativa, desarrollada desde el 25 de noviembre y hasta el próximo 10 de diciembre, busca poner rostro a los casos concretos y exigir la creación de registros públicos y redes de acompañamiento institucional que actualmente brillan por su ausencia. Según datos del propio observatorio, se mantienen activas 22 alertas de desaparición en el país, de las cuales 16 corresponden a los años 2024 y 2025 sin resolver, y seis a casos anteriores que reaparecen en el marco de esta campaña. Entre los nombres destacados figuran Esperanza Cabrera Melvin, Amarilis Muñiz Navarrete y la joven Lali Paola Moliner, cuyas familias continúan esperando respuestas del sistema judicial.
La coordinadora del OGAT, Yanelys Núñez, señaló que esta acción surge ante la profunda desprotección ciudadana y la desolación de las familias. El registro de estas organizaciones independientes no es exhaustivo, advierten, debido a la criminalización de la sociedad civil por parte de la dictadura cubana, lo que dificulta la documentación de casos y el acceso a recursos. Las alertas publicadas representan apenas una muestra parcial de un problema estructural que el Estado se niega a reconocer y abordar con transparencia.
Vacío legal e inoperancia institucional
Como parte de los contenidos de la campaña, la abogada Maylin Fernández Suris publicó un análisis sobre el marco jurídico de las desapariciones, subrayando la respuesta limitada de las autoridades de la isla. La legislación cubana aborda la desaparición únicamente en los planos civil-familiar y penal, admitiendo la declaración de ausencia tras un año sin noticias o la presunción de muerte. Sin embargo, este enfoque deja a los familiares en un limbo normativo que afecta sus derechos patrimoniales y filiatorios, evidenciando que las prácticas institucionales del gobierno cubano están desbordadas frente a un fenómeno de esta magnitud.
La crisis de las desapariciones se enmarca en el deterioro generalizado del país, donde el colapso de los servicios públicos, la inseguridad ciudadana y la falta de libertades se entrelazan con la impunidad. La campaña #NoMeOlvides, que culminará con una vigilia en Madrid, no solo expone la vulnerabilidad de las mujeres y niñas frente a la violencia, sino que representa un nuevo frente de exigencia de rendición de cuentas al régimen de La Habana. Ante la pasividad oficial, la sociedad civil independiente se erige como la única vía para documentar la tragedia y presionar a la comunidad internacional para que no ignore la crisis humanitaria y de derechos que impera en la isla.