Las plataformas independientes Yo Sí Te Creo en Cuba y el Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT) confirmaron los recientes feminicidios de Yailín Requejo Miranda en Holguín y Yailín Carrasco Pérez en Cienfuegos, elevando a 21 la cifra de mujeres asesinadas por motivos de género en la isla durante 2025. Estos crímenes evidencian el agravamiento de la violencia machista y la profunda inacción del régimen de La Habana para proteger a las víctimas.
El observatorio detalló que Yailín Carrasco Pérez, de 29 años y conocida como \»La China\», fue atacada mortalmente por su pareja el pasado 22 de julio en el barrio Pastorita de Cienfuegos, un crimen que ocurrió frente a al menos una de sus tres hijas sobrevivientes. Por su parte, Yailín Requejo Miranda, de 41 años, perdió la vida bajo extrema violencia a manos de su pareja en la vía pública del barrio Cruce del Coco, en Holguín. Durante este último ataque, la hija menor de la víctima resultó gravemente lesionada, configurando un intento de feminicidio, mientras su otro hijo pequeño fue testigo de los hechos. Las autoridades de la isla informaron posteriormente sobre la captura del agresor.
Los registros de las organizaciones de la sociedad civil, que operan frente a la censura y el acoso de la dictadura cubana, también documentan en lo que va de año un asesinato de hombre por motivos de género, dos intentos de feminicidio y alertas en Santiago de Cuba, La Habana y Camagüey. Este monitoreo independiente contrasta con la opacidad oficial. Recientemente, el estatal Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género (OCIG) reportó que en los procesos judiciales concluidos en 2024 se contabilizaron 76 mujeres mayores de 15 años asesinadas por razones de género, 55 de ellas a manos de sus parejas o exparejas. El informe gubernamental evitó deliberadamente utilizar el término \»feminicidio\», minimizando la gravedad estructural del problema.
Inseguridad y crisis estructural agravan la violencia de género
El incremento de la violencia machista se enmarca en el profundo colapso estructural que atraviesa la isla. La ineficacia del sistema judicial, la ausencia de refugios para víctimas y la falta de políticas públicas efectivas de protección dejan en total desamparo a las mujeres cubanas. Mientras el gobierno cubano destina sus recursos al aparato represivo y al control social, los servicios esenciales colapsan, exacerbando la precariedad, el estrés social y la impunidad de los agresores. La falta de libertades impide además que las organizaciones feministas actúen con total independencia para exigir rendición de cuentas y medidas preventivas reales.
La persistencia de estos crímenes augura un escenario aún más crítico si el ejecutivo cubano no asume su responsabilidad y adopta medidas urgentes, como la tipificación estricta del feminicidio en el Código Penal y la implementación de protocolos de protección eficaces. Ante la indolencia del Estado, la labor de los observatorios independientes se consolida como el único mecanismo real de visibilización de esta crisis, mientras la comunidad internacional y los organismos de derechos humanos mantienen la mirada puesta en el continuo deterioro de la seguridad y la integridad física de las mujeres en Cuba.