El candidato y expresidente regional de Calabria, Roberto Occhiuto, ha generado una fuerte controversia al defender el convenio médico con La Habana y restar importancia a las fugas de profesionales de la isla, ignorando las denuncias de trabajo forzoso y explotación laboral que pesan sobre el régimen cubano.
Durante un acto de campaña en la localidad de Cariati, Occhiuto defendió la \»colaboración\» con Cuba y aseguró que los galenos reciben el mismo salario que sus colegas italianos, depositado en cuentas bancarias a su nombre. El también comisario de salud intentó desmentir las acusaciones de esclavitud moderna señalando que solo tres profesionales habrían abandonado la misión. Con el fin de minimizar el fenómeno, el político afirmó que los médicos \»se van porque se enamoran\», sugiriendo que los cubanos \»pueden hacer lo que quieran\», una declaración que contradice abiertamente los mecanismos de vigilancia y retención económica ejercidos por el gobierno cubano sobre su personal en el extranjero.
Las declaraciones de Occhiuto chocan frontalmente con las investigaciones independientes y los datos de la oposición política en Italia. Según reportes de prensa, al menos 14 médicos han escapado del convenio entre Calabria y Cuba, incorporándose a la sanidad privada o emigrando a otros países europeos como España. Otros grupos de profesionales han cesado las transferencias económicas a la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, la empresa estatal que retiene una parte de sus ingresos por órdenes del régimen de La Habana. El candidato de centroizquierda, Pasquale Tridico, ha revelado que cerca del 30 % de los 372 médicos del programa han huido, calificando el acuerdo como una \»experiencia fallida\» debido a la enorme discrepancia entre el coste total para las autoridades italianas (unos 8.000 euros) y el salario real que perciben los especialistas (apenas 1.200 euros).
Un convenio que oculta explotación y control estatal
El caso de Calabria no es un incidente aislado, sino una manifestación más de la política de exportación de servicios médicos que sostiene la economía de la isla. Ante el profundo colapso económico, la hiperinflación y el desabastecimiento crónico que sufre la población, las autoridades de La Habana han convertido a sus profesionales de la salud en su principal fuente de divisas. Sin embargo, la dictadura cubana mantiene un estricto control sobre estos cooperantes, confiscando gran parte de sus salarios y limitando su libertad de movimiento, lo que ha sido señalado por organismos internacionales como una clara forma de trabajo forzoso.
La gestión del convenio médico se ha transformado en un campo de batalla político en Italia, trascendiendo las fronteras de Calabria y alimentando un debate nacional sobre los límites entre la cooperación sanitaria y la complicidad con regímenes autoritarios. Políticos como Domenico Tallini y Ernesto Aleci han exigido transparencia a Occhiuto, mientras que la parlamentaria Anna Laura Orrico elevó una solicitud formal a los ministerios de Salud y Trabajo para esclarecer las verdaderas condiciones laborales de los cubanos. La presión internacional aumenta para que los gobiernos receptores asuman responsabilidad y dejen de validar un sistema que mercantiliza la labor de sus ciudadanos en detrimento de sus derechos fundamentales.