La crisis alimentaria que atraviesa Cuba ha convertido a la isla en uno de los principales destinos de exportación de huevos desde República Dominicana, con un promedio de 65 millones de unidades mensuales. El volumen de este comercio refleja la profunda incapacidad del régimen de La Habana para garantizar la soberanía alimentaria del país, obligándolo a depender de importaciones regionales para suplir la deficiencia interna.
Productores avícolas dominicanos han destacado el peso de este intercambio comercial para su sector. Durante una jornada técnica en Santiago de los Caballeros, el productor Fabio Baba calificó el mercado cubano como un \»pilar fundamental para el crecimiento y la estabilidad\» de la industria dominicana. Este vínculo comercial se consolidó tras la crisis diplomática de 2023 con Haití, abriendo una vía de exportación que ahora sostiene parte de la economía avícola caribeña y que los empresarios locales buscan proteger para evitar su cierre.
El presidente de la Asociación Dominicana de Avicultura (ADA), Pavel Concepción, confirmó que el sector atraviesa un momento histórico, con un crecimiento del 15 % en la producción entre 2024 y 2025, alcanzando cerca de 390 millones de huevos mensuales. Esta bonanza posiciona a la nación caribeña como líder regional en proteína animal, pero también subraya la profunda asimetría frente a un país como Cuba, que no logra cubrir ni la demanda básica de su población.
Dependencia externa y crisis estructural en Cuba
La necesidad de importar millones de huevos desde el exterior es un síntoma más del fracaso del modelo económico impulsado por el gobierno cubano. La isla atraviesa una grave crisis alimentaria marcada por el desabastecimiento, la inflación incontrolable y la depauperación absoluta de la agricultura, la ganadería y la industria nacional. La falta de insumos, el control estatal sobre la tierra y la ineficiencia burocrática han destruido la capacidad productiva del campo cubano.
Esta precariedad ha sido documentada por el observatorio independiente Food Monitor Program (FMP). Según un informe reciente, acceder a una dieta mínimamente saludable está fuera del alcance de la mayoría de los hogares cubanos. El estudio detalla que dos adultos residentes en La Habana necesitarían al menos 41.735 pesos para cubrir una alimentación apenas suficiente, una cifra que equivale a casi 20 salarios mínimos o dos años de pensiones mínimas bajo los ingresos oficiales establecidos por las autoridades de la isla.
La dependencia de las exportaciones dominicanas para un alimento básico como el huevo evidencia la vulnerabilidad extrema de la población cubana frente a cualquier fluctuación comercial externa. Mientras la dictadura cubana mantenga su monopolio sobre la economía y siga priorizando el control político sobre el desarrollo productivo, la garantía de la seguridad alimentaria continuará siendo una promesa incumplida, profundizando el empobrecimiento de los ciudadanos y la dependencia del comercio internacional para sobrevivir.