Millones de cubanos en el oriente de la isla se preparan para el impacto del huracán Melissa, de categoría cuatro, en medio de un apagón prolongado y una total desinformación por parte de los medios estatales, que priorizaron la cobertura de una visita oficial de Miguel Díaz-Canel a Pinar del Río por encima de la urgencia meteorológica.
Mientras la prensa internacional e independiente emite reportes constantes sobre la trayectoria y el fortalecimiento de Melissa, los medios del régimen de La Habana han mostrado una alarmante desconexión con la potencial catástrofe. El Noticiero de la Televisión Cubana dedicó su espacio inicial a la gira del gobernante por el occidente del país, enfocándose en la producción tabacalera en Viñales y el aseguramiento de parques fotovoltaicos. Esta cobertura se mantuvo a pesar de haberse decretado una Fase Informativa por la Defensa Civil, omitiendo durante los primeros minutos de la emisión la gravedad de un fenómeno meteorológico que ya ha dejado dos personas desaparecidas en Holguín por el desbordamiento de un río en Sagua de Tánamo.
Colapso informativo y deficiencias estructurales
Cuando la televisión estatal finalmente abordó la situación meteorológica, lo hizo de manera superficial, sin profundizar en los modelos de impacto, el volumen de precipitaciones o las estrategias de evacuación. La desinformación se ve agravada por el estado crítico del Instituto de Meteorología, cuya página oficial reporta que la mitad de sus radares están inoperativos. Esta falta de preparación técnica contrasta con la gravedad de la situación en las provincias orientales, donde la ciudadanía se encuentra no solo a merced de las inclemencias del tiempo, sino también del abandono institucional.
La manipulación mediática de la dictadura cubana opera en un ecosistema de censura que dificulta el acceso a información veraz. Las elevadas tarifas de conexión a internet impuestas por ETECSA y la deficiente cobertura de red actúan como barreras solapadas que obligan a gran parte de la población a depender exclusivamente de la televisión estatal. Relegar información que puede salvar vidas y minimizar la percepción de riesgo al mostrar a las autoridades a cientos de kilómetros del peligro constituye una negligencia criminal por parte del ejecutivo cubano, que antepone la imagen de sus funcionarios y los intereses de negocios extranjeros en el sector tabacalero a la seguridad humana.
El manejo de la crisis generada por el huracán Melissa evidencia, una vez más, la vulnerabilidad estructural de la isla frente a desastres naturales, agravada por la ineficiencia y la falta de transparencia del gobierno cubano. Mientras las provincias orientales se enfrentan a la amenaza inminente de vientos y lluvias extremas, la ausencia de un protocolo de comunicación efectivo augura consecuencias devastadoras para la vida y los ya mermados recursos de la población, exponiendo la prioridad del régimen por el control político sobre la protección civil.