El reconocido actor cubano Luis Alberto García Novoa cuestionó este miércoles el uso de recursos energéticos en concentraciones oficiales, en medio de una profunda crisis eléctrica que mantiene a la isla sumida en apagones prolongados. A través de sus redes sociales, el artista exigió transparencia sobre el destino del combustible empleado por el régimen de La Habana para mantener su maquinaria de propaganda, mientras la población sufre restricciones severas en servicios básicos.
En una publicación titulada \»Reflexión sombría\» en su perfil de Facebook, García Novo dirigió sus críticas hacia la logística empleada para trasladar a los participantes a las denominadas tribunas abiertas y marchas políticas. El actor se preguntó de manera irónica si estos desplazamientos se realizaban con energías renovables o con combustibles fósiles, en un país donde la movilidad ciudadana está paralizada por la escasez. \»¿Hay combustible o no? ¿Son ideológicos la gasolina y el petróleo? ¿Partidistas?\», escribió, exigiendo explicaciones públicas sobre el uso de recursos en medio del colapso nacional.
El reclamo del intérprete coincide con uno de los momentos más críticos del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La Unión Eléctrica informó el mismo día de un déficit de 1.594 megavatios (MW) al amanecer, con una proyección de afectación de 1.975 MW para el horario pico, frente a una demanda total de 2.713 MW. Este escenario de penuria energética ya había sido reconocido por las autoridades de la isla. A mediados de mayo, el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, anunció recortes en los servicios de pasajeros y carga debido al desabastecimiento, mientras que el titular de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió que la situación eléctrica era \»aguda, crítica y extremadamente tensa\».
Propaganda en medio del colapso energético
A pesar de la paralización productiva y el sufrimiento ciudadano, la dictadura cubana mantiene intacta su maquinaria de movilización coercitiva. Recientemente, el gobierno cubano reportó concentraciones masivas, alegando la reunión de más de medio millón de personas en La Habana para el 1 de mayo, y otros 250.000 asistentes el 22 de mayo en la Tribuna Antimperialista, esta vez para rechazar una acusación en Estados Unidos contra Raúl Castro. García Novo cuestionó esta profunda disonancia: \»Tenemos derecho a saber, porque pueblo somos, cuánto combustible se destina a ‘la batalla ideológica’ en un territorio APAGADO\», señaló, describiendo con sarcasmo a Cuba como la \»República de Apagonia\» o el \»Primer Territorio Libre de Luz Eléctrica de América Latina\».
El cuestionamiento del actor refleja una indignación creciente en la sociedad civil frente a las prioridades del ejecutivo cubano. Mientras la infraestructura eléctrica colapsa por la falta de mantenimiento e inversión, y los hoteles se mantienen vacíos ante la crisis del turismo, el Estado prioriza el despliegue logístico para defender su narrativa política. Para el ciudadano común, esta gestión representa la cristalización de una crisis estructural donde el acceso a la energía, un derecho básico, es sacrificado en favor del control social y la propaganda, dejando a la población a la espera de soluciones reales que el régimen parece incapaz de ofrecer.