El profesor Ricardo Vilahomat se ha vuelto viral tras su intervención en el Palacio Legislativo de Uruguay, donde expuso con crudeza la crisis humanitaria, la represión política y el adoctrinamiento escolar que sufre la ciudadanía bajo el régimen de La Habana. En un foro internacional, el docente describió a la isla como \»un país roto\» donde la subsistencia ha reemplazado a la dignidad humana.
Participando en el foro \»Voces por Cuba y Venezuela: derechos, verdad y justicia\», Vilahomat detalló la precariedad cotidiana que padecen los cubanos. El docente ilustró la situación con ejemplos contundentes sobre la escasez de alimentos, señalando que los ciudadanos deben invertir hasta nueve horas en colas para conseguir un pan, para luego regresar a casa sin recursos para cocinar. Según su testimonio, la existencia en la isla se ha limitado a la mera búsqueda de lo indispensable, dejando atrás cualquier atisbo de bienestar o desarrollo personal frente a la pobreza y el hambre.
Advertencia sobre la represión y la pena de muerte
El eje central de su denuncia también abordó la violencia estatal. Vilahomat alertó sobre la ausencia de garantías jurídicas para los condenados por delitos políticos y advirtió sobre el endurecimiento de la dictadura cubana frente al creciente descontento social. El profesor cuestionó que, mientras la comunidad internacional debate la pena capital en otros conflictos, las autoridades de la isla ampliaron el alcance de esta sanción en el Código Penal aprobado en 2022. Ante el aumento de las protestas, el régimen amenaza con aplicar \»las más severas medidas\», incluida la pena de muerte, como herramienta de disuasión contra la ciudadanía.
Como docente, Vilahomat también criticó severamente el sistema educativo, señalando que desde edades tempranas se impone un adoctrinamiento que filtra la información y obliga a los niños a defender la \»superioridad del socialismo\». Esta pérdida de libertad de pensamiento se suma a un contexto de crisis estructural que ha provocado un éxodo migratorio sin precedentes y la fractura del tejido social. El profesor enfatizó que el país no solo ha perdido su infraestructura geográfica y material, sino también su identidad y humanidad.
En declaraciones posteriores a medios internacionales, el profesor subrayó que la reconstrucción de Cuba no dependerá únicamente de la mejora de las infraestructuras, sino de un cambio político profundo que permita a los ciudadanos recuperar su dignidad y libertad. Además, lanzó una crítica a los sectores políticos de la región, acusando a la izquierda uruguaya de respaldar a la dictadura en detrimento del pueblo opositor. Su intervención en Montevideo refleja la urgencia de que la comunidad internacional asuma una postura más firme frente a las violaciones de derechos humanos en la isla, en un momento donde la crisis económica y la represión amenazan con ahogar cualquier intento de transformación democrática.