Miércoles, 22 de julio de 2026
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La Habana, Moscú y Pekín: la triangulación narrativa que durante 60 años ha exportado desinformación para debilitar a Occidente

Una conferencia celebrada en el Museo de las Víctimas del Comunismo en Washington D. C. reveló cómo la dictadura cubana, junto a Rusia y China, ha construido un andamiaje narrativo basado en la distorsión del concepto de imperialismo para deslegitimar a las democracias occidentales y encubrir la propia naturaleza expansionista de los regímenes comunistas.

La relación entre narrativa y desinformación opera como un mecanismo de interdependencia. Mientras la desinformación se apoya en hechos falsos o eventos fabricados, la narrativa proporciona el marco interpretativo que dota de credibilidad y persuasión a esa información distorsionada. Esta estructura fue sistematizada por los regímenes comunistas a partir de una premisa ideológica que distorsiona deliberadamente el concepto histórico de imperialismo, atribuyéndolo en exclusiva al capitalismo y eximiendo por definición a los sistemas de economía planificada.

La ponencia presentada en el evento organizado por el Center for a Free Cuba y la Victims of Communsim Memorial Foundation abordó el papel central que la Conferencia Tricontinental de 1966, celebrada en La Habana, jugó en la consolidación de esta maquinaria narrativa. Desde su origen, la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL) proclamó como objetivo la lucha contra el imperialismo, pero en la práctica canalizó recursos y apoyo hacia grupos revolucionarios y terroristas destinados a subvertir democracias y desestabilizar regímenes no alineados con el bloque comunista.

El legado bolchevique y la distorsión del imperialismo

La base conceptual de esta operación de desinformación hunde sus raíces en la obra de Lenin \»Imperialismo, fase superior del capitalismo\», publicada en 1917. La definición leninista reduce el imperialismo a una etapa monopolista del capitalismo, omitiendo deliberadamente la existencia de imperios pre-capitalistas como el acadio, cuya estructura se sustentaba en una economía dirigida, el control estatal y la fuerza militar. Esta omisión no es accidental: permite construir una narrativa según la cual las democracias occidentales con sistemas de mercado son inherentemente imperialistas, mientras que los regímenes comunistas quedan automáticamente excluidos de esa categorización.

La documentación revisada sobre la Tricontinental evidencia una triangulación clara entre Moscú, Pekín y La Habana. El régimen de La Habana funcionó como puente operativo y narrativo entre las dos superpotencias comunistas, potenciando la difusión de desinformación a escala global durante seis décadas. El castrismo aportó la infraestructura de la OSPAAAL como plataforma de proyección internacional, mientras que el maoísmo y el legado bolchevique ruso proporcionaron el corpus ideológico que sustentó la operación.

Consecuencias para la libertad y la civilización occidental

El daño causado por esta maquinaria narrativa trasciende la Guerra Fría y se proyecta hasta el presente. La dictadura cubana continúa explotando el andamiaje antiimperialista para justificar la represión interna, el autoritarismo y el fracaso estructural del modelo económico de la isla, culpando sistemáticamente al embargo estadounidense y al capitalismo de las crisis que son consecuencia directa de la ineficiencia del sistema planificado y la ausencia de libertades. Esta narrativa sigue encontrando eco en sectores académicos y políticos de América Latina y Europa, perpetuando una distorsión que dificulta el escrutinio crítico sobre la naturaleza real de los regímenes autoritarios.

Para la comunidad internacional y las democracias occidentales, el desafío permanece intacto. La triangulación narrativa entre Rusia, China y Cuba no solo persiste, sino que se ha adaptado a las nuevas tecnologías de la información. Reconocer el origen y la estructura de esta operación de desinformación es un paso necesario para desarticular un relato que durante 60 años ha servido para encubrir la represión, legitimar regímenes totalitarios y debilitar los fundamentos de las sociedades abiertas.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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