El artista y ex preso político Luis Manuel Otero Alcántara protagonizó su primer acto de libertad en Miami con una acción artística que denunció las heridas de la sociedad cubana. Apenas una hora tras su llegada a Estados Unidos, el líder del Movimiento San Isidro envió un mensaje contundente a la dictadura y ratificó su compromiso con la lucha por las libertades en la isla.
En la Ermita de la Caridad del Cobre, frente a miembros del exilio, activistas y la prensa, Otero Alcántara presentó una imagen fracturada de la Virgen de la Caridad que trajo desde Cuba. La reconstrucción de la figura religiosa, en la que participaron los presentes, funcionó como una metáfora de las profundas cicatrices dejadas por la represión estatal en la población civil, en la diáspora y en su propia integridad física y mental.
Frente a la avalancha de preguntas de los periodistas, el activista enfatizó su determinación de no detener su labor cívica. «Lo que quiero es trabajar. Vengo a trabajar: un minuto que pierda, es un minuto más de la dictadura», afirmó. Otero Alcántara reiteró que el arte seguirá siendo su principal herramienta de transformación política, recordando el impacto de la canción Patria y Vida y de sus propias performances en La Habana. «Yo puse la piel, y vengo a seguir poniendo la piel», sentenció, alejando su obra de un arte meramente decorativo para situarlo en la trinchera de la denuncia social.
Mensaje a los presos políticos y advertencia al régimen
Durante su intervención, el activista dedicó palabras de apoyo a los presos políticos que continúan encarcelados en la isla, con especial énfasis en el rapero Maykel Osorbo Castillo, también miembro del Movimiento San Isidro. Otero Alcántara aseguró que, según sus contactos con la Embajada de EE UU, Osorbo podría arribar a territorio estadounidense en menos de un mes, aunque evitó confirmar fechas exactas. Asimismo, destacó que las gestiones diplomáticas mantienen presión sobre las autoridades de la isla, pero fue tajante al señalar que la única solución definitiva es el fin de la represión sistémica: «para sacarlos a todos hay que tumbar la dictadura, porque mientras exista la dictadura habrá presos políticos».
El exilio de Otero Alcántara se enmarca en el contexto de una crisis migratoria y social sin precedentes en Cuba, impulsada por el colapso económico y el endurecimiento de la represión tras las protestas del 11 de julio de 2021. El artista recordó a quienes permanecen en el país que la lucha ciudadana debe mantenerse enfocada en las demandas originales: «Hay que saber por qué se pelea. No salimos por el pollo, por el aceite ni nada de eso. Salimos pidiendo libertad, y la libertad va a traer todo eso».
Sobre su estado de salud tras años de prisión arbitraria, el activista aseguró sentirse «más sano mentalmente», atribuyendo su resistencia a la presión internacional ejercida durante su cautiverio, la cual obligó a las autoridades de la isla a ceder ante el destierro. Su llegada a Estados Unidos marca un nuevo capítulo para la disidencia cubana en el exilio, donde su capacidad de movilización artística podría reactivar la atención internacional sobre la crisis de derechos humanos en Cuba y aumentar la presión sobre el régimen de La Habana.