El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha expresado su profunda preocupación por la situación sanitaria en Cuba, donde los apagones prolongados y la escasez de combustible han llevado al sistema hospitalario al borde del colapso, poniendo en riesgo la vida de miles de pacientes.
A través de sus redes sociales, el máximo responsable de la OMS advirtió que la atención médica en la isla no puede quedar \»a merced de la geopolítica\» ni de las fallas energéticas. Adhanom Ghebreyesus detalló que los informes recibidos evidencian graves dificultades en los hospitales cubanos para mantener operativos los servicios de urgencias y cuidados intensivos. Asimismo, alertó que miles de cirugías han tenido que ser pospuestas en el último mes, afectando directamente a pacientes vulnerables, desde personas con cáncer hasta mujeres en etapa de gestación.
La falta constante de energía eléctrica ha comprometido no solo el funcionamiento de equipos médicos vitales, sino también la cadena de frío necesaria para el almacenamiento de vacunas. El directivo internacional reconoció los esfuerzos del gobierno cubano por restablecer el suministro eléctrico, pero subrayó que la infraestructura sanitaria —incluyendo clínicas y ambulancias— requiere un apoyo urgente para poder cumplir con su labor de salvar vidas en medio de la emergencia.
El colapso sanitario como resultado de la crisis estructural
El deterioro del sistema de salud pública es un daño colateral directo del profundo colapso económico y energético que atraviesa la nación. Durante años, el régimen de La Habana ha priorizado la inyección de recursos estatales en el sector del turismo en detrimento de las inversiones sostenidas en servicios básicos y el mantenimiento de la infraestructura eléctrica. Como resultado, los cortes de luz se han normalizado en la vida cotidiana, alcanzando hasta 20 horas diarias en algunas regiones, lo que paraliza el transporte, la recolección de desechos y bloquea el acceso de la población a la atención médica.
La agudización de la crisis energética desde inicios de año, marcada por la escasez crónica de combustible, evidencia la incapacidad de las autoridades de la isla para garantizar los derechos básicos de la ciudadanía. Ante la inminente paralización de sectores clave del país, la advertencia de la OMS proyecta un escenario sombrío donde la falta de una respuesta estatal efectiva podría traducirse en un aumento de la mortalidad evitable y un mayor deterioro de las condiciones de vida, profundizando aún más el éxodo migratorio y el aislamiento del sistema sanitario cubano.