El líder opositor José Daniel Ferrer afirmó que apoyaría una operación similar a la ocurrida en Venezuela para apartar del poder a Miguel Díaz-Canel y a Alejandro Castro Espín, si el gobierno cubano no acepta una salida negociada. En entrevistas con agencias internacionales, el fundador de UNPACU advirtió que la profundización de la crisis social y la persistente represión estatal podrían justificar acciones de mayor escala.
Durante entrevistas concedidas a las agencias EFE y AFP, el exprisionero político y líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) detalló que las máximas autoridades de la isla son responsables de la grave crisis humanitaria y de las violaciones de derechos humanos. Ferrer sostuvo que, frente a la negativa de abrir un proceso de diálogo genuino, no descarta respaldar medidas de fuerza, comparándolas con la dinámica reciente observada en el país sudamericano. El activista enfatizó que, aunque su preferencia primordial sigue siendo un desenlace pacífico impulsado por los propios cubanos, la intransigencia del poder podría forzar un cambio de estrategia.
Al ser consultado sobre qué figuras dentro de la nomenclatura podrían asumir un rol transitorio similar al de Delcy Rodríguez en Venezuela, Ferrer mencionó a Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular. El opositor la describió como una figura con menor rechazo popular en comparación con los rostros más visibles del régimen de La Habana, como Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro o el primer ministro Manuel Marrero Cruz. Sin embargo, condicionó cualquier escenario de este tipo a garantías inmediatas: la liberación de todos los presos políticos, el cese de la represión y la convocatoria a elecciones libres, plurales y verificables.
Represión sistémica y presión internacional
Las declaraciones de Ferrer se producen en un contexto de profundización de la crisis estructural que sufre la isla. La dictadura cubana mantiene un control férreo sobre la población, exacerbando el descontento social por la escasez de alimentos, la inflación galopante y el colapso de los servicios básicos, factores que han detonado un éxodo migratorio sin precedentes. El activista destacó un creciente \»despertar de la juventud\» y una reducción del miedo ciudadano frente a la maquinaria represiva. Asimismo, vinculó la posible evolución del panorama político nacional con la estrategia de \»máxima presión\» de Estados Unidos, que incluye amenazas de aranceles a quienes suministren combustible al ejecutivo cubano, una medida que busca asfixiar la logística de las fuerzas represivas que mantienen operativos los carros de la policía y el aparato de vigilancia estatal.
La postura del líder de UNPACU refleja la frustración creciente del sector opositor ante la intransigencia del gobierno cubano y la ineficacia de los canales diplomáticos tradicionales. Ferrer apuntó además a un reacomodo geopolítico, señalando que aliados tradicionales como Rusia y China comienzan a tomar distancia debido a las implicaciones de mantener lazos con un régimen en crisis y a las tensiones internacionales propias de estos actores. En este escenario, las próximas decisiones de Washington y la respuesta de las autoridades de la isla determinarán si Cuba avanza hacia una apertura democrática o si se profundiza el aislamiento y la conflictividad social en el país.