Miércoles, 22 de julio de 2026
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El régimen cubano tapa con cemento y pintura grafitis contra Díaz-Canel y Fidel Castro en La Habana

Habitantes de la Calzada del Cerro, en La Habana, fueron testigos de cómo las autoridades de la isla intentaban ocultar pintadas con los mensajes \»Abajo Díaz-Canel\» y \»Abajo Fidel\». La rápida intervención para borrar el desacato contrasta con la aguda escasez de materiales de construcción que sufren los ciudadanos para reparar sus viviendas colapsadas.

Un muro ubicado en un tramo de la emblemática Calzada del Cerro, muy cerca de la avenida de Rancho Boyeros, amaneció con inscripciones que exigían el fin del mandato del actual presidente, Miguel Díaz-Canel, y del fallecido líder Fidel Castro. La rápida circulación de la noticia entre los vecinos generó una concentración de curiosos que se acercaron al lugar para verificar los mensajes de rechazo escritos sobre la pared.

Ante la propagación de los comentarios en el barrio, el gobierno cubano desplegó una inmediata operación de censura. En un primer intento, simpatizantes del oficialismo cubrieron los letreros con manchas de pintura negra, una acción que, paradójicamente, atrajo aún más la atención de los transeúntes y multiplicó las conjeturas sobre lo que se intentaba ocultar. Finalmente, ante la incapacidad de disuadir a la población, se procedió a repellar y pintar la pared por completo para borrar cualquier rastro de la protesta.

El contraste con la crisis habitacional

Este episodio de censura evidencia una realidad que aqueja a la sociedad cubana: la priorización del control político sobre las necesidades básicas de la población. Mientras la dictadura cubana destina cemento, arena y pintura para encubrir expresiones de inconformidad, miles de familias en la isla carecen de acceso a estos mismos materiales para reparar sus hogares, muchos de los cuales se encuentran en estado de deterioro crítico o al borde del derrumbe total.

La respuesta del régimen de La Habana frente a un acto de desobediencia civil refleja la profunda vulnerabilidad de un sistema que no tolera la disidencia y que destina recursos escasos a mantener una fachada de normalidad. La ironía de tapar la inconformidad social con materiales que escasean en el mercado negro subraya la desconexión entre el poder y el drama cotidiano de los ciudadanos, quienes continúan soportando las consecuencias de una crisis estructural que el ejecutivo cubano se empeña en ocultar de la vista pública.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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