La plataforma de Google eliminó el perfil donde el régimen de La Habana difundía materiales propagandísticos para atribuir la crisis de la isla al embargo estadounidense. La medida ocurre apenas días después de la presentación oficial del proyecto, obligando a sus promotores a migrar hacia plataformas alternativas para continuar con su estrategia de comunicación.
El proyecto documental, bautizado como \»Let Cuba Breathe\» (Dejen a Cuba Respirar), fue introducido el pasado 14 de febrero por el aparato de comunicación del gobierno cubano. Su propósito central era recopilar y difundir testimonios de ciudadanos que, según la narrativa estatal, sufren las consecuencias del recrudecimiento de las medidas económicas de Washington. Históricamente, esta narrativa ha servido a las autoridades de la isla para justificar el colapso productivo, la inflación y el desabastecimiento crónico que enfrenta la población, eludiendo su propia responsabilidad administrativa.
La iniciativa surge como una respuesta directa a la orden ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 29 de enero, que declaró una \»emergencia nacional\» respecto a Cuba. Al considerar que las acciones de La Habana representan una amenaza para la seguridad nacional estadounidense, el ejecutivo cubano ha intensificado su retórica internacional. La campaña aparece en un momento de profundo aislamiento diplomático y severa crisis interna, marcada por la escasez de combustible y la incapacidad estatal para garantizar servicios básicos.
Estrategia propagandística y crisis estructural
Analistas señalan que el objetivo de esta ofensiva mediática es manipular la percepción internacional y apelar a la sensibilidad global mediante la desinformación. El régimen busca atraer el respaldo de sectores extranjeros ingenuos ante la realidad de la isla, intentando proyectar una imagen de víctimas de factores externos. No obstante, el cierre de su canal en YouTube evidencia las dificultades de la propaganda oficialista para operar en plataformas digitales que aplican políticas de transparencia y verificación de contenidos, limitando el alcance de la maquinaria estatal.
Tras el veto en la red social de Google, los responsables de la campaña aseguraron a través de medios estatales que los materiales audiovisuales seguirán disponibles en la plataforma Vimeo. Esta migración forzosa refleja el fracaso inicial de la estrategia de difusión y subraya el creciente escrutinio internacional sobre las acciones de la dictadura cubana. Mientras el gobierno intenta desviar la atención sobre la crisis económica que ha labrado durante décadas, la ciudadanía continúa soportando la represión social y las consecuencias directas de políticas públicas que han ahondado la pobreza y la falta de libertades fundamentales.