Una creciente ola de rechazo por el arresto de Kamil Zayas Pérez y Ernesto Ricardo Medina, miembros del proyecto audiovisual independiente El4tico, se ha extendido tanto dentro como fuera de la isla. Los jóvenes fueron detenidos el 6 de febrero en la provincia de Holguín, en lo que organizaciones defensoras de derechos humanos califican como un nuevo episodio de criminalización a la libertad de expresión por parte de la dictadura cubana.
Músicos y actores de renombre han utilizado sus plataformas en redes sociales para condenar la detención. La cantante Danay Suárez y el actor Luis Alberto García señalaron que el único delito de los creadores ha sido pensar y expresar la realidad nacional. García compartió una declaración preventiva redactada por Zayas antes de su arresto, en la que el joven anticipaba la represión estatal. \»Exijo respeto al debido proceso, información inmediata sobre dónde estoy y cómo estoy, y mi liberación sin condiciones, porque no he cometido crimen alguno más que el de pensar con cabeza propia\», reza el texto del activista, evidenciando la certeza de la persecución política que enfrentaba.
El reclamo de los artistas se suma al de instituciones de la sociedad civil. El Centro de Información Legal Cubalex denunció el operativo como un caso de detención arbitraria y allanamiento, mientras que la plataforma Justicia 11J emitió una alerta pública sobre el paradero de los jóvenes. Por su parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) exigió la liberación inmediata de Zayas y Medina, subrayando que ambos habían consolidado un espacio independiente de análisis y opinión que el régimen de La Habana busca silenciar.
Represión sistemática contra voces disidentes
El arresto de los integrantes de El4tico no es un hecho aislado, sino que se inscribe en la estrategia de asfixia institucional que las autoridades de la isla aplican contra cualquier manifestación de disidencia. En medio de una crisis económica aguda, caracterizada por una inflación galopante, el desabastecimiento de productos básicos y un éxodo migratorio sin precedentes, el gobierno cubano ha endurecido su maquinaria represiva. Las detenciones arbitrarias, el hostigamiento policial y la censura digital se han normalizado como herramientas para impedir que la ciudadanía documente el colapso social y económico del país.
La criminalización del periodismo independiente y el arte crítico en Cuba plantea un escenario sombrío para el ejercicio de los derechos civiles. La respuesta de la comunidad internacional y de los organismos de prensa será clave para presionar por el respeto al debido proceso y la integridad física de los detenidos. Mientras tanto, el silencio forzado impuesto a proyectos como El4tico deja en evidencia la fragilidad de las libertades públicas y el miedo del sistema a la fiscalización ciudadana.