La empresa de envíos Cubamax anunció la suspensión temporal de su servicio de entrega a domicilio en Cuba y restringió sus operaciones a artículos de primera necesidad, debido a la severa escasez de combustible que atraviesa la isla. La medida obliga a los receptores a recoger sus paquetes en puntos habilitados y evidencia el colapso de la logística nacional bajo la gestión del gobierno cubano.
La compañía, que canaliza remesas y ayuda humanitaria desde el exterior, informó que la falta de combustible limita drásticamente el transporte hacia los destinos finales. Como respuesta a esta crisis que las autoridades de la isla no han logrado resolver, Cubamax se verá obligada a aceptar exclusivamente alimentos, medicinas e insumos básicos. Además, se ha establecido un límite de un solo envío por cliente y el servicio se restringirá únicamente a usuarios que ya hayan utilizado la plataforma con anterioridad.
El comunicado de la empresa detalla que la entrega a domicilio queda pausada indefinidamente, por lo que los beneficiarios tendrán que acudir a uno de los 239 puntos de recogida distribuidos a lo largo del territorio nacional. La dirección de Cubamax reconoció que estas ayudas representan un sacrificio para las familias en el exilio y advirtió que, si la disponibilidad de combustible no mejora en las próximas semanas, adoptarán nuevas restricciones operativas para evitar el colapso total de sus servicios.
El colapso energético estrangula la red de remesas
La paralización de la distribución logística es un reflejo directo de la incapacidad del régimen de La Habana para garantizar el suministro energético básico. La escasez de combustible no solo paraliza el transporte público y la generación eléctrica, sino que ahora también afecta el flujo de remesas, una de las principales fuentes de supervivencia para la población civil. Esta situación agrava el desabastecimiento crónico y la inflación, empujando a más cubanos a depender exclusivamente de la asistencia externa mientras el ejecutivo cubano mantiene intactas sus políticas centralizadas y fallidas.
El anuncio de Cubamax ocurre en un contexto de creciente escrutinio sobre sus operaciones financieras y logísticas. A finales del año pasado, el Banco Central de Cuba autorizó a la empresa a realizar transmisiones de dinero y entregas de efectivo en la isla, una decisión que generó alertas en el sur de la Florida. El recaudador de impuestos de Miami-Dade, Dariel Fernández, solicitó a las autoridades federales revisar el caso por considerarlo un asunto de seguridad para Estados Unidos. Mientras tanto, la ciudadanía cubana se enfrenta a la incertidumbre de no poder recibir a tiempo los insumos vitales para sobrellevar la profunda crisis estructural que asfixia al país.