La activista Sayli Navarro, miembro del movimiento Damas de Blanco y condenada a ocho años de prisión tras las protestas del 11 de julio, ha sido reconocida con el Premio Internacional Oswaldo Payá: Libertad y Vida 2025. El galardón, otorgado por organizaciones pro democracia, visibiliza la criminalización de la lucha cívica en la isla y exige la liberación incondicional de los presos políticos.
El reconocimiento fue concedido de manera conjunta por la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia (JuventudLAC), la Fundación para la Democracia Panamericana (FDP) y Ofelia Acevedo, viuda del líder opositor Oswaldo Payá. La distinción busca no solo subrayar la trayectoria de los activistas, sino denunciar la persecución política que enfrentan en contextos autoritarios. Junto a Navarro, también fueron distinguidos los activistas venezolanos María Oropeza y Jesús Armas, recientemente excarcelados por su labor en defensa de los derechos humanos en su país.
Rosa María Payá, hija del opositor asesinado por la dictadura cubana en 2012, se refirió a Navarro destacando sus dos décadas de activismo ininterrumpido. \»Hace casi cuatro años está encerrada en una prisión terrible por el crimen de defender nuestros derechos, por atreverse a ser libre\», señaló la también promotora de la iniciativa Cuba Decide. Navarro, cofundadora del movimiento Damas de Blanco, fue arrestada junto a su padre, el opositor Félix Navarro Rodríguez, en la provincia de Matanzas durante la ola represiva desatada tras las manifestaciones populares de 2021.
Represión sistemática y criminalización de la disidencia
A comienzos de este año, Amnistía Internacional reiteró su exigencia para la liberación inmediata de Navarro, a quien cataloga como presa de conciencia. Su condena es un reflejo de la política de la dictadura cubana de silenciar cualquier forma de disidencia pacífica. El caso de la activista se inscribe en una crisis estructural de derechos humanos en la isla, donde las autoridades de La Habana mantienen un estricto control social, la censura informativa y el encarcelamiento arbitrario como herramientas para evitar nuevas revueltas sociales ante el profundo colapso económico, la inflación galopante y el desabastecimiento generalizado.
Instituido en 2016, el galardón que lleva el nombre del líder opositor cubano pone este año el foco en una generación de jóvenes latinoamericanos \»criminalizada por no aceptar el autoritarismo\». La concesión de este premio a Sayli Navarro representa un nuevo llamamiento a la comunidad internacional para que mantenga la presión diplomática sobre el régimen de La Habana. La situación de los cientos de presos políticos tras el 11J sigue siendo una asignatura pendiente que condiciona cualquier acercamiento bilateral y evidencia la urgencia de un cambio democrático real que permita la plena vigencia de las libertades fundamentales en Cuba.