Una aeronave de patrulla marítima de la Marina de Estados Unidos realizó prolongados vuelos de reconocimiento en aguas y espacios aéreos internacionales al norte de Cuba, en medio de una creciente actividad de inteligencia militar estadounidense en la región. Las maniobras se suman a recientes operativos con aviones espía, en un contexto de agudización de la crisis institucional y represiva en la isla.
Registros de seguimiento aéreo civil, visibles en plataformas como Flightradar24 y ADSBexchange, confirmaron que un Boeing P-8A Poseidon, con indicativo BLKCAT5, trazó órbitas cerradas y repetidas durante la madrugada sobre aguas próximas a La Habana y el litoral norte occidental. El vuelo, desarrollado sin invadir el espacio aéreo soberano, corresponde a un perfil habitual de misiones de guerra antisubmarina, vigilancia de superficie y recolección de inteligencia a media y gran altitud.
Esta operación no constituye un hecho aislado en la dinámica del Caribe. Dos días antes, un avión RC-135V/W Rivet Joint, una de las principales plataformas de espionaje electrónico de la Fuerza Aérea estadounidense, sobrevoló paralelo a la costa norte cubana de este a oeste, a una altitud aproximada de 31.500 pies, antes de retornar a Florida. A finales de enero, una aeronave similar despegó desde la base de Homestead e incluso apagó su transpondedor durante parte de su trayecto, dificultando su rastreo civil.
Escrutinio militar en medio de la crisis sistémica
Aunque ni el Pentágono ni el régimen de La Habana han emitido comunicados sobre el objetivo específico de estos operativos, la intensificación del reconocimiento militar coincide con un periodo de profunda inestabilidad en la isla. La dictadura cubana mantiene un férreo control sobre la información y ha incrementado la represión contra la sociedad civil, mientras el país se desploma bajo el peso de la inflación galopante, el colapso energético y un éxodo migratorio sin precedentes que ha dejado al descubierto el fracaso del modelo impuesto.
El uso de plataformas como el RC-135, diseñadas para interceptar y analizar emisiones de radares y sistemas de defensa aérea, sugiere un mapeo detallado de las capacidades militares del ejecutivo cubano. En un escenario donde las autoridades de la isla priorizan el control interno y la persecución política sobre el bienestar ciudadano, estos vuelos de inteligencia subrayan el escrutinio internacional sobre la vulnerabilidad estratégica y el aislamiento del gobierno cubano.