La aerolínea Air France anunció la suspensión temporal de sus operaciones entre París y La Habana a partir de finales de marzo, con previsiones de reanudar el servicio a mediados de junio. La decisión responde directamente a la escasez crónica de queroseno para aviación en los aeropuertos internacionales de Cuba, una crisis que evidencia el profundo colapso energético que atraviesa la isla.
La compañía gala, que operaba tres frecuencias semanales con aeronaves Boeing 787, se suma a una creciente lista de aerolíneas internacionales que han visto obligadas a cancelar o reestructurar sus rutas hacia el territorio cubano. Según detalló la empresa, los pasajeros afectados serán notificados para ofrecerles alternativas como cambios de fecha, vales o reembolsos completos. Hasta ahora, Air France realizaba una escala técnica en Bahamas para repostar, una medida de emergencia que resulta insostenible a largo plazo ante la imposibilidad de garantizar el abastecimiento en la capital cubana.
El régimen de La Habana extendió recientemente hasta principios de abril el aviso oficial de escasez de combustible para aviones en todas las terminales internacionales, una alerta que inicialmente fue emitida el mes pasado por un periodo de un mes. Esta deficiencia ha provocado un efecto dominó en el sector aéreo. En las últimas semanas, aerolíneas como Air Canada, WestJet y Air Transat suspendieron sus operaciones tras enviar vuelos vacíos para repatriar a miles de turistas varados. Compañías rusas como Rossiya Airlines y Nordwind Airlines también cesaron sus vuelos, mientras que europeas como Iberia y Air Europa mantienen sus rutas únicamente mediante escalas técnicas en países cercanos, como República Dominicana.
El colapso energético y su impacto en la economía cubana
La crisis del combustible de aviación es un síntoma más de la profunda debacle energética que sufre Cuba, la cual se agravó severamente en los últimos meses. Las autoridades de la isla han demostrado incapacidad para garantizar el suministro mínimo para el funcionamiento de la infraestructura básica, incluyendo los aeropuertos. Esta situación está estrechamente vinculada a la reducción del flujo de petróleo proveniente de Venezuela, principal proveedor del país, agravada por las sanciones internacionales sobre el comercio de crudo. Sin embargo, la falta de planificación, la ineficiencia estatal y la dependencia de aliados geopolíticos han dejado al sistema energético nacional al borde del colapso total.
La acumulación de cancelaciones de vuelos internacionales asesta un golpe demoledor al turismo, uno de los pocos sectores que aún inyectaba divisas frescas a la decaída economía. La desconexión aérea de la isla no solo aísla a la ciudadanía y dificulta el tránsito migratorio, sino que ahuyenta a los mercados emisores europeos y canadienses, fundamentales para la supervivencia del modelo económico. A corto plazo, la reducción drástica del flujo de visitantes profundizará la escasez de recursos, intensificando un ciclo de pobreza y aislamiento del cual la dictadura cubana difícilmente podrá recuperarse sin adoptar las reformas estructurales que se ha negado a implementar durante décadas.