Vecinos del barrio El Cano, en el municipio capitalino de La Lisa, salieron a las calles para manifestar contra los interminables cortes de electricidad que sufre la isla, excediendo las 14 horas sin servicio. La protesta, que incluyó cacerolazos y fogatas en la vía pública, refleja el colapso del sistema energético nacional y el creciente agotamiento de la población cubana ante la inacción de las autoridades de la isla.
La indignación ciudadana se hizo evidente en la noche del miércoles, cuando un video difundido en redes sociales por el periodista Mario Pentón documentó los sonidos de cacerolazos y consignas en medio de la oscuridad. En la grabación, una residente detalla que el suministro fue interrumpido a las 5:59 de la mañana y no se restableció hasta las 8:00 de la noche. Como forma de visibilizar su descontento, varios habitantes se congregaron alrededor de una fogata encendida en plena calle. Según confirmó el propio Pentón mediante una videollamada, el servicio eléctrico regresó brevemente poco después de que estallara la manifestación.
La situación en El Cano no es un caso aislado. Las redes sociales se llenaron de testimonios de cubanos describiendo escenarios similares en otros municipios de La Habana, como San Miguel del Padrón, donde los cortes también superaron las 14 horas. Ciudadanos denunciaron la imposibilidad de cocinar debido a la falta simultánea de electricidad y gas, forzando a muchos a recurrir al carbón o petróleo, lo que agrava la crisis alimentaria y sanitaria. Los comentarios reflejan una frustración generalizada ante lo que muchos describen como una \»muerte silenciosa\» y un retroceso a condiciones de supervivencia peores que las del Período Especial.
Colapso energético y desgaste social
El descontento social estalla en medio de una crisis estructural profunda. Según datos de la Unión Eléctrica (UNE), este miércoles los apagones afectaron a más del 60% del país durante el horario de mayor demanda, alcanzando niveles críticos similares a los de diciembre pasado. La situación es producto del deterioro de la infraestructura nacional: ocho de las 16 unidades de producción termoeléctrica se encuentran fuera de servicio debido a averías o mantenimientos. Para el horario pico de este jueves, la UNE pronostica una disponibilidad de apenas 1.455 megawatts (MW) frente a una demanda máxima de 3.200 MW, lo que se traduce en un déficit de 1.745 MW.
La combinación de apagones interminables, inflación galopante y desabastecimiento prolongado ha llevado a que numerosos ciudadanos recurran a las protestas nocturnas como única vía de expresión, a pesar de la constante vigilancia y represión por parte de la dictadura cubana. El régimen de La Habana mantiene un discurso desvinculado de la realidad que viven los ciudadanos, mientras la incapacidad para resolver las crisis básicas amenaza con desatar un estallido social de mayores dimensiones. La falta de libertades y el colapso de los servicios públicos continúan empujando al país hacia el abismo, sin que se vislumbre una solución real por parte del ejecutivo cubano.