La estatal Cubapetróleo (CUPET) ha paralizado la venta y distribución de gas licuado en Santiago de Cuba y otras provincias orientales debido a la falta del recurso. Las autoridades de la isla desconocen cuándo se reanudará el servicio, lo que obliga a miles de familias a depender de la electricidad en medio de prolongados apagones y dispara los precios en el mercado informal.
La medida, confirmada por funcionarios del Gobierno Provincial, deja a la población del oriente cubano sin una de las alternativas básicas para la cocción de alimentos. Según reconocieron las propias autoridades, el cargamento de gas se encuentra en un buque procedente de Rusia. Aunque indicaron que la nave ya habría arribado a la isla, admitieron que el proceso de descarga, desmonte y distribución tomará un tiempo indefinido, dejando a los ciudadanos sin respuestas concretas sobre el restablecimiento del servicio.
Ante la inacción del ejecutivo cubano para garantizar el abastecimiento básico, el mercado informal ha reaccionado con un aumento desproporcionado de los precios. Un cilindro completo de gas licuado se cotiza actualmente entre 10.000 y 50.000 pesos, dependiendo del territorio, una cifra inalcanzable para la mayoría de los trabajadores que devengan salarios en moneda nacional. Esta especulación es una consecuencia directa de la incapacidad del gobierno cubano para mantener un sistema de distribución estable y combatir la escasez.
Impacto en la crisis energética y social
El colapso en la distribución de gas no es un evento aislado, sino una extensión de la profunda crisis energética y económica que sufre la isla. Con la falta de gas, numerosos hogares se ven obligados a utilizar electricidad para cocinar, lo que somete a la ya precaria red eléctrica a una mayor presión, resultando en apagones diarios que empeoran la calidad de vida. Esta inestabilidad se suma a la inflación sostenida, el desabastecimiento de alimentos y medicinas, y el deterioro generalizado de los servicios públicos, una situación que también ha generado cortes prolongados de gas en municipios de la capital en meses recientes debido a la obsolescencia de la infraestructura.
La incapacidad de la dictadura cubana para resolver las deficiencias en infraestructura y abastecimiento continúa minando las condiciones de vida de la ciudadanía. Mientras la población enfrenta el desabastecimiento diario y la represión ante el descontento social, la falta de perspectivas de mejora profundiza el éxodo migratorio y evidencia el fracaso del modelo centralizado que mantiene sumida a la isla en una crisis sistémica sin solución a corto plazo.