El Partido Comunista de Cuba informó este domingo el fallecimiento de 32 cubanos durante la intervención militar estadounidense en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Según la versión oficial, los fallecidos formaban parte de misiones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior en territorio venezolano, lo que confirma la profunda injerencia del gobierno cubano en el aparato de seguridad del chavismo.
El comunicado difundido a través de las redes sociales oficiales del Partido Comunista de Cuba (PCC) detalla que los 32 cubanos perdieron la vida en Caracas mientras \»cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano\». La nota oficialista intenta revestir de heroicidad la presencia de estos efectivos en suelo venezolano, afirmando que \»cayeron, tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones\».
Sin embargo, la narrativa construida por las autoridades de la isla contrasta con las revelaciones del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien en una entrevista concedida a la cadena NBC este domingo expuso el alcance real de la penetración cubana en el aparato de seguridad venezolano. \»Quienes, al menos dentro del régimen, han colonizado el país, son los cubanos. Fueron cubanos quienes custodiaban a Maduro. No lo custodiaban guardaespaldas venezolanos. Tenía guardaespaldas cubanos. En cuanto a su inteligencia interna, quién espía a quién dentro para asegurarse de que no haya traidores, todos son cubanos\», sostuvo el alto funcionario estadounidense.
Declaración de duelo nacional y manipulación del relato
Las declaraciones de Rubio confirman lo que analistas y organizaciones de derechos humanos han denunciado durante años: la dictadura cubana ha mantenido un control sustancial sobre la inteligencia y la seguridad del chavismo, convirtiendo a Venezuela en una extensión operativa de su aparato represivo. La presencia de militares y agentes del Ministerio del Interior cubano en territorio venezolano responde a una estrategia de subordinación del Estado venezolano a los intereses de La Habana, financiada con los recursos petroleros del país sudamericano.
Ante la magnitud de las bajas, el ejecutivo cubano ordenó el establecimiento de dos días de duelo nacional, que comenzó a las 6:00 a.m. del 5 de enero y se extenderá hasta la medianoche del 6 de enero. La televisión estatal anunció la medida por instrucción directa de Miguel Díaz-Canel, mientras que el comunicado del PCC señala que los familiares de los \»compañeros caídos\» fueron informados una vez comprobada su identidad y que se organizarán \»acciones correspondientes para rendirles el merecido tributo\».
El episodio evidencia el costo humano que implica para la ciudadanía cubana la proyección internacional del régimen, que durante décadas ha exportado su modelo de control y represión a aliados como Venezuela. Mientras las autoridades de la isla instrumentalizan la muerte de estos nacionales para reforzar su discurso propagandístico, la población cubana continúa enfrentando una crisis estructural marcada por el colapso económico, el desabastecimiento generalizado y un éxodo migratorio sin precedentes. La caída de Maduro plantea además un escenario incierto para el futuro de las relaciones bilaterales y del flujo de recursos que el régimen cubano ha dependido históricamente de Caracas, lo que podría agravar aún más la ya precaria situación interna de la isla.