Las autoridades sanitarias de Florida han registrado 256 casos de chikunguña y 305 de dengue en residentes que viajaron a Cuba durante 2025, según el informe anual del Departamento de Salud estatal. El elevado número de infecciones importadas confirma el colapso del sistema epidemiológico de la isla y obliga a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) a mantener alertas sanitarias para los viajeros.
El reporte epidemiológico de Florida detalla que, durante la última semana de diciembre, se confirmaron 18 nuevos contagios de chikunguña asociados a viajes internacionales y un caso de dengue. Sin embargo, el acumulado anual revela una tendencia alarmante: del total de 268 casos de chikunguña vinculados a viajes en 2025, una abrumadora mayoría de 256 corresponde a personas con antecedentes de desplazamiento a la isla. En el caso del dengue, de los 416 casos importados registrados en el estado, 305 tienen su origen en la nación caribeña.
Miami-Dade, condado con mayor concentración de la diáspora cubana, encabeza estas estadísticas con 169 casos de chikunguña y 261 de dengue importado a lo largo del año. La situación ha generado preocupación por la posible transmisión local, sumándose a los 62 casos de dengue adquiridos dentro del territorio floridano, de los cuales 25 se atribuyen a este condado. Ante este escenario, los CDC mantienen a Cuba en su aviso global actualizado sobre dengue, clasificando el riesgo como elevado e inusual para los visitantes y advirtiendo sobre un número de infecciones \»más alto de lo esperado\» entre los viajeros que regresan.
Colapso sanitario y falta de transparencia en la isla
La crisis epidemiológica que reflejan estas cifras no es un fenómeno aislado, sino una consecuencia directa del deterioro estructural de la salud pública en Cuba. El régimen de La Habana ha demostrado una incapacidad recurrente para controlar la proliferación del mosquito Aedes y para garantizar el suministro básico de agua potable e insecticidas, factores que propician la expansión de enfermedades transmitidas por vectores. A esto se suma la habitual opacidad del ejecutivo cubano en el reporte de datos oficiales, lo que agrava el riesgo para la población local y para los viajeros que se enfrentan a un sistema de salud desprovisto de recursos básicos.
Las implicaciones de este brote importado trascienden las fronteras de Florida y evidencian la urgencia de que la comunidad internacional presione al gobierno cubano para implementar políticas sanitarias transparentes y efectivas. Mientras la dictadura cubana mantenga sus prioridades enfocadas en el control político y la represión por encima del bienestar de sus ciudadanos, las enfermedades prevenibles continuarán azotando a la población y representando una amenaza constante para la salud pública regional.