Miércoles, 22 de julio de 2026
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Turista rusa califica el modelo turístico de Cuba como un \»sistema de donantes\» donde el visitante es visto como un cajero automático

Una viajera rusa publicó un crudo relato de sus 16 días en Cuba asegurando que no desea regresar, tras denunciar que el gobierno cubano ha convertido la industria turística en un esquema de extracción económica. El testimonio expone precios inflados, servicios deplorables y una presión constante para gastar, en marcado contraste con la miseria salarial de la población local.

Denis Imanov, autora del testimonio publicado en el portal ruso Bryanskase, realiza una crítica frontal al modelo económico de la isla. En su relato, detalla cómo un viaje en taxi desde el Aeropuerto Internacional \»José Martí\» hasta el centro de La Habana cuesta 40 dólares, una cifra que califica como un \»acto de agresión económica\» porque equivale al salario mensual de un cirujano o un ingeniero de alto nivel en el sector estatal. Este contraste subraya la profunda desigualdad generada por las autoridades de la isla, donde el sueldo medio estatal ronda los 6.685,3 pesos cubanos, apenas unos 16 dólares al cambio informal.

Bajo el apartado \»Moho de cinco estrellas: la ilusión del lujo\», la autora cuestiona la infraestructura hotelera del régimen de La Habana. Imanov denuncia que instalaciones que cobran hasta 200 dólares por noche carecen de los estándares internacionales más básicos en higiene, lencería y alimentación. La normalización de estas deficiencias bajo el cliché de \»¡Es Cuba!\» evidencia, según la viajera, que el turismo no opera como un intercambio comercial normal, sino como una contribución forzada. \»En Cuba usted no es un huésped; es un donante en un sistema\», sentencia.

Un colapso estructural disfrazado de paraíso caribeño

La experiencia de Imanov no es un caso aislado, sino el reflejo del agotamiento del aparato productivo y la crisis estructural que atraviesa la isla. La presión comercial en las calles, donde cada ciudadano ve en el turista un \»cajero automático\», es consecuencia directa del desabastecimiento y la inflación galopante que sufren los cubanos. La autora describe un \»servicio de rehén\», donde el personal espera pagos extra o propinas para realizar tareas elementales, evidenciando el deterioro de los servicios públicos y la precariedad laboral bajo el control del ejecutivo cubano.

El veredicto final de la turista rusa es contundente: aunque Cuba \»vale la pena verla una vez\» por su paisaje y arquitectura, viajar buscando descanso o gastronomía resulta \»un error caro\». Financiar una economía que ofrece \»nada\» al precio de \»todo\» no compensa para el visitante. Para la ciudadanía, sin embargo, este declive turístico representa una tragedia mayor: la pérdida de una de las principales fuentes de ingresos del país, agravada por la incapacidad de la dictadura cubana para ofrecer un producto competitivo y digno en el mercado internacional, lo que profundiza el aislamiento y la ruina de la población.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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