Miércoles, 22 de julio de 2026
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Exfuncionario que cuestionó el consumo de arroz en Cuba defiende sus declaraciones ante la crisis alimentaria

Tras desatar una ola de rechazo en redes sociales al cuestionar el consumo de arroz en la isla, el exmiembro de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales, Roberto Caballero Grande, salió al cruce de las críticas. El especialista utilizó sus redes para aclarar que nunca propuso eliminar alimentos básicos de la dieta ciudadana, aunque admitió que las políticas del régimen de La Habana han derivado en una escasez extrema e inflación incontrolable.

En un mensaje publicado este lunes, Caballero Grande intentó deslindar sus opiniones de la gestión oficial, precisando que no pertenece al Ministerio de la Agricultura ni a ninguna entidad estatal desde hace más de dos décadas. El exfuncionario ejerció lo que calificó como su derecho a emitir una opinión tras sus polémicas declaraciones en la televisión estatal, donde sugirió diversificar la dieta ante la imposibilidad de garantizar cultivos tradicionales. En su descargo, aseguró que su intención nunca fue arrebatarle al pueblo el arroz o la papa, sino advertir sobre los riesgos de una alimentación desequilibrada.

El técnico agrícola reconoció de manera tácita el fracaso productivo del gobierno cubano al admitir la falta crónica de insumos para la agricultura, una situación que se prolonga por años sin soluciones concretas. Argumentó que el énfasis histórico en producir grandes volúmenes de arroz ha provocado el abandono de otros cultivos menos exigentes, resultando en un desabastecimiento generalizado. \»Nos quedamos sin el uno ni el otro\», resumió, al tiempo que apuntó que la distribución de la papa, otro alimento esencial, se ha concentrado históricamente en La Habana y algunas capitales provinciales, dejando a la mayoría de la población al margen.

El trasfondo de una crisis estructural

Las declaraciones de Caballero Grande y la posterior indignación ciudadana no ocurren en el vacío, sino en medio de la peor crisis alimentaria que ha atravesado la isla en décadas. La incapacidad del régimen de La Habana para garantizar la soberanía alimentaria ha obligado a millones de cubanos a depender de importaciones que el Estado no puede costar, ni siquiera con los precios subsidiados de la libreta de abastecimiento. La inflación galopante y el deterioro del poder adquisitivo han convertido al arroz y a la papa, lejos de simples componentes gastronómicos, en símbolos de supervivencia y seguridad para una población que enfrenta diariamente el desabastecimiento.

Al cerrar su intervención, el especialista respondió a quienes especularon sobre una posible destitución, recordando que fue apartado de cargos a inicios de siglo \»por decir lo que piensa\». Su reconocimiento de que las políticas aplicadas hasta ahora solo conducen a la \»escasez extrema e inflación\» ratifica el agotamiento del modelo económico impuesto por la dictadura cubana. Mientras las autoridades de la isla intentan desviar la atención hacia supuestos cambios de hábitos alimentarios, la ciudadanía continúa exigiendo soluciones reales a una crisis que amenaza con profundizar el colapso social y el inexorable éxodo migratorio.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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