La esposa del gobernante cubano, Lis Cuesta, desató una ola de críticas tras publicar un mensaje sobre la \»solidaridad\» en Navidad, en una jornada en la que más del 60% de la isla permaneció sin servicio eléctrico y las familias enfrentaron precios inalcanzables para celebrar la fecha.
A través de sus redes sociales, Cuesta Peraza compartió una reflexión cuestionando la falta de solidaridad y los símbolos navideños occidentales, acompañando el texto con comentarios del exministro de Cultura Abel Prieto. Sin embargo, su publicación omitió por completo la profunda crisis material que sufren los ciudadanos. Mientras la cúpula del poder insiste en debates ideológicos estériles, la población lidiaba con un colapso energético que dejó a la mayoría del territorio nacional a oscuras durante la Nochebuena y el día de Navidad, impidiendo cocinar o conservar alimentos básicos.
Crisis económica y desconexión del poder
A la crisis del Sistema Electroenergético Nacional se suma el deterioro económico que azota a la isla. Con un salario mínimo que ronda los 2.100 pesos cubanos, acceder a una modesta cena navideña resulta una quimera para la mayoría de los trabajadores estatales. Estimaciones señalan que los productos esenciales para una festividad básica, como carne de cerdo, pollo o granos, superan los 7.000 CUP, una cifra que triplica los ingresos mensuales de amplios sectores de la población, evidenciando el desabastecimiento crónico y la inflación galopante que caracterizan la gestión del gobierno cubano.
La publicación generó un rechazo generalizado en plataformas digitales, donde cientos de usuarios señalaron la hipocresía de las autoridades de la isla. Las críticas no se limitaron al contraste entre los privilegios de la élite gobernante y la precariedad ciudadana; numerosos cubanos exigieron la liberación de los más de 1,000 presos políticos que mantiene la dictadura cubana en sus cárceles por haber protestado pacíficamente. Recordar la represión estatal y la persecución política contrastó de forma directa con el llamado a la \»solidaridad\» emitido desde la burbuja del poder.
El episodio navideño refleja una profunda desconexión moral y política entre el régimen de La Habana y la realidad que padecen los cubanos. La incapacidad del ejecutivo cubano para garantizar servicios básicos, sumada a la indolencia de sus principales figuras frente al sufrimiento de la población, profundiza el descrédito institucional. En un contexto donde exigir \»luz y comida\» puede derivar en encarcelamiento, la distancia entre la dirigencia y la ciudadanía se erige como uno de los principales catalizadores del continuo éxodo migratorio y la inestabilidad social en la isla.