El opositor histórico Félix Navarro permanece confinado en la enfermería del penal de Agüica, en Matanzas, bajo un régimen de aislamiento que su familia denuncia como una medida de castigo. Las autoridades penitenciarias justifican el encierro por su condición de adulto mayor, pero su esposa revela que se trata de una estrategia para silenciarlo, sumada a la escasez de alimentos y la nula atención médica especializada.
Sonia Álvarez Campillo, esposa de Navarro y Dama de Blanco, ha detallado la situación de su marido, quien se encuentra incomunicado del resto de la población carcelaria. Según relató a medios independientes, el opositor está recluido en una celda sin acceso a información ni contacto humano, lo que califica como una clara celda de castigo. El régimen de La Habana argumenta que el aislamiento protege a Navarro debido a su edad, una versión que su esposa desmiente categóricamente al señalar que desde su detención en 2021 ya era adulto mayor y compartía espacio con otros reclusos sin inconvenientes hasta ahora.
La precariedad en el penal se extiende a la alimentación y la salud. Durante una comunicación telefónica reciente, el propio preso político describió la escasez de comida como una forma de tortura. A esto se suma una deficiente atención médica; aunque se le administra medicación para la diabetes, las autoridades de la isla carecen de insumos básicos como tirillas para medir sus niveles de glucosa. Además, la familia ha alertado sobre síntomas no evaluados, como alteraciones en la orina, cuyos análisis médicos el penal reporta sistemáticamente como negativos, generando desconfianza sobre la rigurosidad y transparencia de los exámenes.
Represión sistemática y revocación de libertad condicional
Navarro, presidente del Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel, fue condenado a nueve años de prisión tras participar en las protestas cívicas del 11 de julio de 2021. A inicios de año, el gobierno cubano había accedido a otorgarle libertad condicional mediante un acuerdo gestionado con el Vaticano. Sin embargo, el Tribunal Supremo revocó el beneficio en abril pasado, alegando el incumplimiento de las condiciones de prueba, como el abandono de su municipio y su empleo. Desde su reingreso al sistema penitenciario, su estado de salud ha experimentado un acelerado deterioro, evidenciando el uso del aparato judicial y penal como herramientas de amedrentamiento.
La situación de Félix Navarro ilustra el patrón de la dictadura cubana contra los activistas que se atreven a desafiar el poder, utilizando el encierro y la privación de cuidados básicos para anular su capacidad de influencia, incluso dentro de las prisiones. Mientras la familia aguarda una nueva visita familiar sin fecha confirmada, la comunidad internacional y las organizaciones defensoras de los derechos humanos mantienen la exigencia de garantías para los presos políticos. El caso de Navarro representa el alto costo de disentir en un sistema autoritario que penaliza la exigencia de libertades con la integridad y la vida de los ciudadanos.