Un grupo de casi doscientos activistas, intelectuales y familiares dentro y fuera de Cuba han dirigido una carta al papa León XIV para solicitar su intercesión humanitaria a favor de Yosvany Rosell García Caso. El preso político, encarcelado por la dictadura cubana desde hace más de cuatro años, cumple 41 días en huelga de hambre y su estado de salud es crítico, con un riesgo inminente de fallecimiento.
El documento fue entregado simultáneamente en la Santa Sede, en Roma, y en la Nunciatura Apostólica de La Habana. Entre los firmantes figuran la esposa del activista, Mailín Rodríguez Sánchez, junto a destacadas figuras de la sociedad civil y la cultura cubana como Tania Bruguera, Carolina Barrero, Dagoberto Valdés y Yunior García Aguilera. En el texto, los promotores apelan al carácter pastoral del Pontífice para evitar un desenlace fatal, recordando que Rosell es padre de tres menores y que su fragilidad física lo sitúa ante un riesgo extremo de sufrir secuelas irreversibles, tras haber padecido ya daños severos en una huelga anterior.
La misiva solicita específicamente que la Santa Sede ejerza un papel de mediación ante el gobierno cubano. Los firmantes piden que el Vaticano respalde a la Iglesia local para interceder y solicitar al régimen de La Habana una licencia extrapenal que atienda el deterioro extremo de salud del recluso. Los promotores de la iniciativa subrayan que la huelga de hambre no es un acto de imprudencia, sino la expresión desesperada de un hombre que agotó todas las vías para reclamar justicia y dignidad frente a una condena injusta.
Represión sistemática y crisis carcelaria
El caso de Yosvany Rosell García Caso ilustra la dura realidad de los cientos de presos políticos que permanecen en las cárceles de la isla tras las protestas del 11 de julio de 2021 y la constante persecución a la disidencia. La dictadura cubana ha consolidado un patrón de criminalización de la protesta social, donde los opositores son sometidos a condiciones de reclusión que vulneran sus derechos fundamentales y comprometen su integridad física. Las huelgas de hambre se han convertido, por tanto, en el último recurso de resistencia frente a un aparato estatal que ignora las demandas de libertad y aplica medidas arbitrarias sin control democrático.
La respuesta de la Santa Sede y de las autoridades de la isla a esta solicitud de mediación será determinante en las próximas horas. Mientras el régimen de La Habana mantiene su postura frente a la crítica situación de Rosell, la presión de la comunidad internacional y de la sociedad civil se intensifica para evitar una muerte evitable. El desenlace de esta huelga de hambre no solo marcará el destino de un activista y su familia, sino que pondrá a prueba la voluntad de diálogo del ejecutivo cubano y la capacidad de la diplomacia vaticana para incidir en la profunda crisis de derechos humanos que atraviesa el país.