La aerolínea estatal Cubana de Aviación ha informado sobre modificaciones en su itinerario nacional tras un aumento en las frecuencias de operaciones, obligando a los pasajeros afectados a tramitar reembolsos o cambios directamente en sus oficinas. El anuncio coincide con el intento del régimen de La Habana de reactivar el flujo turístico hacia la isla, un sector estratégico para la captación de divisas que se mantiene postrado por la crisis estructural y el colapso de los servicios públicos.
A través de sus redes sociales, la empresa publicó su nuevo cuadro de rutas y recomendó a los clientes que hayan sido perjudicados por los ajustes que acudan a las instalaciones de venta para gestionar reembolsos o cambios de fecha, sujetos a disponibilidad. Asimismo, la aerolínea detalló que las compras pueden realizarse a través de su sitio web oficial o en sus oficinas físicas, aceptando pagos en efectivo o mediante pasarelas digitales. La compañía justificó la tarifa bajo la resolución 346/2020 del Ministerio de Finanzas y Precios y emitió disculpas formales por las molestias ocasionadas a los usuarios.
Estos cambios en la aviación doméstica se producen en paralelo al anuncio de la reanudación de la conexión directa entre La Habana y Frankfurt, programada para el próximo 2 de diciembre, tras más de dos décadas de interrupción. El restablecimiento de esta ruta responde a los esfuerzos del gobierno cubano por impulsar el turismo internacional, una de sus principales fuentes de ingresos en divisas junto a las remesas y la exportación de servicios profesionales. Sin embargo, el sector continúa sin recuperarse de la caída provocada por la pandemia, una situación profundizada por los apagones sistemáticos, la escasez de alimentos y medicamentos, y la inflación galopante que sufre la isla.
Una flota diezmada y el cuestionamiento de la seguridad operativa
La falta de confianza en la gestión de Cubana de Aviación representa un obstáculo adicional para los planes del ejecutivo cubano. La aerolínea atraviesa una severa crisis operativa y enfrenta serios cuestionamientos sobre su seguridad. A inicios de 2025, la flota activa en la isla se había reducido a apenas dos aeronaves, lo que llevó a la empresa a convocar un curso de formación para pilotos comerciales con nivel de técnico medio, evidenciando la falta de personal y recursos calificados en la industria.
En enero de este año, Joel Archer Santos, presidente de la Corporación de Aviación de Cuba (CACSA), reconoció que la empresa trabajaba en la recuperación de varias aeronaves, aunque omitió precisar cifras exactas. Como es habitual en el discurso oficial, el funcionario atribuyó las limitaciones del sector al embargo estadounidense, eludiendo la responsabilidad directa de la dictadura cubana en la mala gestión administrativa y el desmantelamiento progresivo de la infraestructura estatal. Ante este panorama, los intentos por revitalizar el sector aerocomercial y turístico se estrellan contra la crónica incapacidad institucional, dejando a la ciudadanía y a los potenciales visitantes a merced de un sistema en franco deterioro.