Un siniestro de tránsito en la comunidad de La Caoba, municipio de Venezuela, en la provincia de Ciego de Ávila, ha dejado al menos 23 personas lesionadas, tres de ellas en estado crítico. El choque entre una guagua que trasladaba trabajadores y una carreta vuelve a poner sobre la mesa el peligro constante que representan las carreteras cubanas, afectadas por el deterioro estructural y la falta de mantenimiento institucional.
El incidente involucró a un vehículo que movilizaba empleados de la Cooperativa de Crédito y Comercio El Fortín y una carreta tirada por animales. Los afectados fueron trasladados inicialmente al policlínico local y, posteriormente, derivados al Hospital Provincial Dr. Antonio Luaces Iraola en función de la gravedad de sus lesiones. La doctora Inés Padrón González, especialista en Cuidados Intensivos y jefa del Servicio de Urgencias del centro hospitalario, confirmó que tres pacientes presentan peligro para la vida: dos sufren traumatismos craneales severos y un tercero requiere intervención quirúrgica urgente debido a un trauma abdominal con presencia de líquido libre en la cavidad.
El resto de los heridos permanece estable, recibiendo atención médica por contusiones, fracturas y heridas diversas en los servicios quirúrgicos. Un paciente con fractura de pelvis continúa en el policlínico de Venezuela a la espera de evaluación especializada para definir su traslado y conducta médica. Hasta el momento, las autoridades de la isla no han emitido un informe sobre las causas exactas del accidente, limitándose a indicar que el caso se encuentra en fase de investigación.
Una crisis de infraestructura que cobra vidas
Este siniestro no es un hecho aislado, sino una nueva manifestación de la profunda crisis estructural que sufre la isla. Solo días antes, un ómnibus de la empresa Transtur se salió de la Autopista Nacional en Cienfuegos, dejando un saldo de dos fallecidos y 18 heridos. Las estadísticas oficiales de la Comisión Nacional de Seguridad Vial admiten que los accidentes de tránsito se mantienen entre las principales causas de muerte en el país. Entre enero y agosto de este año se reportaron 502 fallecimientos, una cifra alarmante que ya representa el 80% del total contabilizado en 2024, año que concluyó con 634 víctimas mortales y más de 6.600 lesionados.
Aunque el régimen de La Habana insiste en atribuir la mayoría de los siniestros a errores humanos —como la falta de atención, el exceso de velocidad o el consumo de alcohol—, especialistas y ciudadanos coinciden en que el deterioro progresivo de la red vial es el factor determinante. La falta de inversión, el abandono de la infraestructura y la precariedad del transporte público impuesto por el gobierno cubano obligan a la población a exponerse diariamente a condiciones de altísima peligrosidad. Mientras la crisis económica se profundiza, la ciudadanía continúa pagando las consecuencias de la ineficiencia estatal con su propia seguridad e integridad física.