La activista cubana Rosa María Payá fue recibida en el Palacio Quemado por el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira durante su primer día de mandato. El encuentro marca un punto de inflexión en las relaciones bilaterales y pone sobre la mesa la necesidad de desarticular la influencia del régimen de La Habana en las instituciones del Estado andino.
La fundadora del proyecto ciudadano Cuba Decide sostuvo conversaciones con el mandatario centrista, quien asumió el cargo tras imponerse en las urnas y poner fin a dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS). Durante la visita oficial, ambos abordaron la crisis política que atraviesa la isla y los históricos vínculos del gobierno cubano con sectores de poder en Bolivia. A través de redes sociales, Payá agradeció la acogida y reiteró su disposición para colaborar en el desmantelamiento de la intromisión de las autoridades de la isla en los asuntos internos del país suramericano.
En el marco de su agenda en La Paz, la opositora también visitó a la expresidenta Jeanine Áñez, recientemente excarcelada tras casi cinco años de prisión. Payá calificó el encuentro como un acto de reafirmación frente a lo que describió como la \»venganza política\» impulsada por aliados de la dictadura cubana en la región. La reunión evoca el respaldo que la propia Áñez brindó a la causa democrática cubana a inicios de 2020, cuando su gobierno decidió romper relaciones diplomáticas con La Habana tras denunciar el espionaje y la injerencia bajo el paraguas de las brigadas médicas.
Contexto regional y exigencia de democracia
La gestión de Payá en el exterior responde a la cerrazón del sistema político en la isla y a la constante vulneración de los derechos humanos por parte de la dictadura cubana. Desde la muerte de su padre, el opositor Oswaldo Payá, en 2012 —en un accidente cuyas irregularidades apuntan a un atentado orquestado por el aparato represivo del Estado—, la activista ha llevado la denuncia del autoritarismo a foros hemisféricos y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Su labor busca visibilizar el colapso estructural de Cuba y la exportación de modelos de control social por parte del régimen de La Habana hacia otras naciones de América Latina.
El acercamiento entre el nuevo ejecutivo boliviano y figuras de la disidencia cubana anticipa un cambio en la política exterior de La Paz, orientada hacia el respeto a las libertades y el distanciamiento de los autoritarismos regionales. Para la ciudadanía cubana, estos espacios de diálogo representan un respaldo internacional crucial en medio de la aguda crisis económica, el éxodo migratorio sin precedentes y la persistente represión social que mantiene al país sumido en la incertidumbre política y material.