La Unión Eléctrica (UNE) informó que el sistema eléctrico nacional enfrentará un déficit de 1.310 megavatios (MW) durante el horario de mayor consumo, lo que provocará cortes de energía en el 48% del territorio nacional. La desconexión de la central Antonio Guiteras, la planta de mayor capacidad de la isla, profundiza una crisis de generación que mantiene a la población bajo apagones prolongados e interminables.
Durante la madrugada de este sábado, las autoridades de la isla reconocieron que el servicio estuvo interrumpido durante las 24 horas del viernes, alcanzando un pico máximo de desconexión de 1.418 MW en la noche. La situación empeorará tras anunciarse la salida del sistema de la Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras en la mañana, supuestamente para atender \»defectos impostergables\». A esto se suman otras seis unidades inoperativas debido a averías en las plantas de Nuevitas, Felton y Antonio Maceo, además de mantenimientos programados en las instalaciones de Santa Cruz y Cienfuegos.
La estatal eléctrica proyecta que, en el horario nocturno, la demanda alcanzará los 2.900 MW frente a una disponibilidad de apenas 1.590 MW. Esta brecha energética afectará con especial dureza a la región oriental, donde el paso reciente del huracán Melissa dejó fuera de servicio 337 MW adicionales, agravando el aislamiento de provincias entre Las Tunas y Guantánamo que ya sufrían cortes intermitentes.
El fracaso de la gestión estatal
La crisis energética que sufre la nación caribeña no es un fenómeno coyuntural, sino el resultado de décadas de mala gestión gubernamental y falta de inversiones estratégicas. El régimen de La Habana ha sido incapaz de modernizar una infraestructura obsoleta, dependiente de centrales térmicas que operan muy por encima de su vida útil. A las averías constantes se suman la escasez crónica de combustibles y lubricantes, así como la paralización de decenas de motores de generación distribuida, evidenciando el colapso sistémico del sector.
La incapacidad del gobierno cubano para garantizar un servicio básico como la electricidad profundiza el deterioro de la economía nacional, afectando la cadena de producción de alimentos y la prestación de servicios sanitarios esenciales. Ante la inacción de la dictadura para ofrecer soluciones reales y transparentes, la ciudadanía se ve obligada a sobrevivir en la incertidumbre diaria, un escenario que seguirá alimentando el masivo éxodo migratorio y la creciente inconformidad social frente a la ineficiencia del poder.