Una joven trabajadora por cuenta propia identificada como Heidy León Domínguez fue asesinada en La Habana durante un asalto, cuando intentó impedir el robo de su bicitaxi, su principal medio de sustento. Dos acompañantes resultaron gravemente heridas en el ataque, que se suma a la oleada de violencia que azota a la capital cubana ante el silencio de las autoridades.
El suceso ocurrió en la noche del jueves en el barrio de Altahabana, municipio capitalino de Boyeros, según denunciaron allegados y activistas en redes sociales. El amigo de la víctima, Dyango Pulido Vives, confirmó a través de Facebook que León Domínguez \»peleó como una leona defendiendo su bicitaxi\», un vehículo que representaba su fuente de ingresos para mantener a su hija de ocho años. Hasta el momento, el régimen de La Habana no ha emitido comunicado alguno sobre el crimen, el paradero de los atacantes ni el estado de salud de las dos jóvenes heridas.
La activista Yamilka Laffita, conocida en redes como Lara Crofs, también repudió el hecho y exigió una investigación exhaustiva por parte de las autoridades de la isla. Este homicidio no es un hecho aislado, sino que refleja el colapso del orden público en el país. Recientemente, el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) alertó sobre un \»récord histórico de criminalidad\» en 2025, con un alarmante incremento de robos, asaltos y asesinatos. La vulnerabilidad de los trabajadores del transporte ligero es cada vez más evidente, como se evidenció en septiembre con el asesinato de otro bicitaxista en Bayamo bajo similares circunstancias.
El colapso social y la inseguridad en las calles
El incremento de la violencia es una consecuencia directa de la profunda crisis estructural que atraviesa Cuba. La hiperinflación, el desabastecimiento crónico y la falta de oportunidades empujan a un sector creciente de la población hacia la desesperación y la delincuencia, mientras el gobierno cubano mantiene su política de abandono de la seguridad ciudadana y enfoca sus recursos en la represión política. Los trabajadores informales, que intentan sobrevivir en medio del colapso económico, se convierten en los principales blancos del hampa, operando sin ninguna protección estatal.
Aunque la naturaleza del asalto apunta a un robo con resultado de muerte y no a un feminicidio según las definiciones de ONU Mujeres, el caso de Heidy León Domínguez deja a una menor huérfana en un entorno marcado también por la violencia machista. Plataformas como el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) y YoSíTeCreo en Cuba han contabilizado al menos 35 feminicidios en lo que va de 2025 y más de 300 desde 2019. La impunidad y la falta de respuestas por parte de la dictadura cubana frente a la inseguridad auguran un escenario aún más sombrío para la ciudadanía, que se encuentra atrapada entre la crisis económica, el abandono institucional y el miedo a perder la vida en las calles.