Un nuevo siniestro vial en la carretera La Moza, municipio de Manicaragua, provincia de Villa Clara, dejó un saldo preliminar de una persona fallecida y diez lesionadas tras el impacto entre una ambulancia y un automóvil Polski. Dos de los heridos se reportan en estado crítico, mientras las autoridades de la isla iniciaron investigaciones para esclarecer las causas de la tragedia.
El incidente involucró a la ambulancia perteneciente a la Empresa Militar Industrial Ernesto Che Guevara de La Campana y un vehículo Polski, uno de los modelos más comunes en el desgastado parque automotor cubano. Los lesionados recibieron primeros auxilios en el policlínico municipal 50 Aniversario para su posterior traslado al Hospital Provincial Arnaldo Milián Castro a través del Sistema Integrado de Urgencias Médicas. Hasta el momento, el régimen de La Habana no ha proporcionado la identidad de las víctimas.
Este accidente no es un hecho aislado, sino el reflejo de la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. Durante el primer trimestre de 2025, el número de muertes por accidentes de tránsito en Cuba aumentó un 18 % en comparación con el mismo periodo del año anterior, alcanzando la cifra de 173 fallecidos. La falta de mantenimiento de la infraestructura vial, sumada a un parque automotor obsoleto donde circulan vehículos que superan las cuatro décadas de uso, configura un escenario de riesgo permanente para la ciudadanía.
Crisis vial y abandono institucional
El gobierno cubano ha sido incapaz de garantizar las condiciones mínimas de seguridad en las carreteras, un problema que se entrelaza con el colapso generalizado de los servicios públicos. Solo días antes, otro siniestro en la avenida Infanta, en Centro Habana, dejó varios lesionados y al menos una persona en estado de extrema gravedad. La inobservancia de las normas de tránsito y la negligencia en la conducción se agravan en un contexto de desabastecimiento y falta de repuestos adecuados para el mantenimiento de las flotillas estatales y particulares.
La persistencia de estos siniestros evidencia la falta de políticas efectivas por parte del ejecutivo cubano para revertir el deterioro del transporte y la seguridad vial. Mientras la infraestructura continúa colapsando, los ciudadanos se ven obligados a desplazarse en condiciones precarias, asumiendo riesgos mortales en su día a día. La ineficacia estatal ante esta crisis silenciosa seguirá cobrando vidas si no se adoptan medidas estructurales que, hasta el momento, parecen completamente ausentes de la agenda oficial.