El preso político y manifestante del 11J Walfrido Rodríguez Piloto fue golpeado y confinado en una celda de castigo sin luz ni agua en la prisión de máxima seguridad Combinado del Este, en La Habana. El activista, condenado a 10 años de privación de libertad por su participación en las protestas populares de julio de 2021, se encuentra en huelga de hambre desde mediados de septiembre para denunciar los abusos sistemáticos de las autoridades penitenciarias.
Los hechos ocurrieron el pasado 12 de septiembre, durante la jornada de visita familiar. Según relató a medios independientes su hermana, Marty Rodríguez, y el también recluso Alexis Borges Wilson, Rodríguez Piloto protestó por las demoras en el ingreso de los familiares, ocasionadas por requisas excesivamente minuciosas por parte de los militares. Al finalizar el encuentro, el activista gritó la consigna \»Patria y vida\», lo que provocó la reacción inmediata de un guardia que le ordenó silencio. Ante la negativa del prisionero a acallar su voz, argumentando su derecho a expresarse libremente, el funcionario comenzó a golpearlo.
Tras la agresión, el jefe del Edificio 1, identificado como el mayor Idael, ordenó el aislamiento de Rodríguez Piloto en una celda de castigo ubicada en el primer piso del área incrementada. El confinamiento se lleva a cabo en condiciones infrahumanas, sin acceso a agua ni luz eléctrica. Ante esta situación, el activista de 57 años se declaró en huelga de hambre el mismo día de la golpiza, acercándose a las dos semanas sin ingerir alimentos, según confirmaron fuentes disidentes y organismos de prensa alternativos.
Patrón de represión y violaciones sistemáticas
El caso de Rodríguez Piloto ilustra el patrón de crueldad y violación de derechos humanos que la dictadura cubana ejerce contra los activistas y manifestantes del 11J que permanecen tras las rejas. Desde su encarcelamiento, el cuentapropista residente en el reparto El Palenque, en el municipio capitalino de La Lisa, ha sido víctima de castigos continuos y privación de asistencia médica. Su nombre figura en la base de datos de Prisoners Defenders, organización no gubernamental con sede en España que documenta el uso del sistema penal como herramienta de control político en la isla.
La gravedad del estado de salud de Rodríguez Piloto, agravada por la huelga de hambre prolongada y las condiciones de aislamiento, pone de manifiesto la indolencia del régimen de La Habana ante la vida de los presos políticos. Mientras la comunidad internacional y las organizaciones defensoras de los derechos humanos mantienen su escrutinio sobre la crisis carcelaria en Cuba, las autoridades penitenciarias continúan aplicando medidas de tortura psicológica y física para quebrar la determinación de quienes se atreven a exigir libertades públicas.