La emisora satelital SiriusXM lanzó el canal \»Celia Cruz AZÚCAR!\», una iniciativa que durante todo el año rendirá homenaje a la vida y obra de la Reina de la Salsa en el marco de su centenario, resaltando la trayectoria de una figura que el régimen de La Habana intentó silenciar tras su decisión de abandonar la isla.
La programación, disponible en la aplicación de la compañía y temporalmente en automóviles por el canal 79, abarca desde los éxitos de la cantante junto a Fania Records hasta sus himnos internacionales más reconocidos. El repertorio también incluye interpretaciones de artistas contemporáneos influenciados por su legado, tales como Marc Anthony, Gloria Estefan, Tito Puente, La India y el Buena Vista Social Club, consolidando un espacio para preservar la memoria musical afrocaribeña.
Durante el primer mes de emisión, la parrilla contará con espacios dedicados a profundizar en el impacto cultural de la artista. Destacan programas como \»Celia & Tito\», conducido por Tito Puente Jr., y \»Quarter Legacy\», presentado por La India. Además, el 2 de octubre se transmitirá un concierto especial grabado en los estudios de SiriusXM en Miami, titulado \»100 Years of ¡Azúcar! All Stars\», con la participación de figuras como Albita, Willy Chirino y José Alberto \»El Canario\».
El exilio y la censura en el centenario de la Reina de la Salsa
El tributo adquiere una dimensión política ineludible al recordar el destino de Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso. Forjada en la Sonora Matancera, la cantante partió al exilio, una decisión que le costó la prohibición absoluta de regresar a su patria por parte de la dictadura cubana. Mientras el gobierno cubano censuraba su música y negaba su figura durante décadas en los medios nacionales, Cruz consolidó la salsa a nivel internacional junto a Willie Colón y Johnny Pacheco, ganando múltiples premios Grammy y obteniendo reconocimientos como la Medalla Nacional de las Artes en Estados Unidos.
La conmemoración de su centenario, que recientemente incluyó el hito histórico de convertirse en la primera mujer afrolatina en figurar en una moneda estadounidense, contrasta profundamente con la política cultural de la isla. Mientras la diáspora y la comunidad internacional celebran y preservan la obra de la cantante, las autoridades de la isla mantienen una deuda histórica con una artista que fue marginada por el autoritarismo, evidenciando cómo la censura sistemática intenta borrar a quienes ejercen su libertad de pensamiento y crítica.