Jueves, 23 de julio de 2026
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Derechos humanos

El opositor Mario Alberto Hernández Leyva sale de prisión pero permanece bajo vigilancia de la dictadura cubana

El opositor cubano Mario Alberto Hernández Leyva fue excarcelado tras pasar casi un mes en el Combinado del Este, su quinta reclusión en la isla. Aunque ha abandonado la prisión, las autoridades lo mantienen bajo una medida cautelar de vigilancia constante y sin fecha de culminación, evidenciando una vez más la política de hostigamiento sistemático del régimen contra los activistas de derechos humanos.

Hernández Leyva confirmó su salida del penal habanero, aunque advirtió que su libertad está condicionada. El activista se encuentra bajo un régimen de prisión domiciliaria sin que el ejecutivo cubano haya precisado los plazos legales de esta restricción. Esta nueva etapa de acoso comenzó en agosto, cuando debía quedar en libertad tras cumplir una sanción anterior. Sin embargo, a la puerta de la prisión lo esperaba una patrulla con una nueva acusación fabricada de \»desobediencia\», llevándolo de vuelta al Combinado del Este por casi treinta días.

La trayectoria de Hernández Leyva ilustra el patrón de criminalización de la disidencia en Cuba. Desde su primer encarcelamiento en 2015, del que salió tras siete meses gracias a un acuerdo bilateral entre Washington y La Habana, el activista ha pasado por múltiples prisiones en Villa Clara, Holguín y La Habana. En 2023, la Seguridad del Estado volvió a procesarlo por \»resistencia\», una causa que le costó diez meses de prisión preventiva. Posteriormente, una sanción de un año fue ampliada a dos tras sumarle un cargo de \»desacato\», el cual cumplió casi en su totalidad en la prisión 1580.

Condiciones infrahumanas y represión institucionalizada

El relato del opositor detalla el colapso del sistema penitenciario y la crueldad con que la dictadura cubana trata a los presos políticos. Hernández Leyva describió las condiciones de reclusión como \»infrahumanas\», señalando la ausencia de agua, la deficiente alimentación y la falta de higiene. En la prisión 1580, conocida por los reclusos como \»el cebadero\», presenció casos de desnutrición severa y el suicidio de dos jóvenes por la desesperación. Además, denunció que los presos políticos son víctimas de golpizas sistemáticas y confinamiento en celdas de castigo, siendo tratados explícitamente como \»enemigos\» por las autoridades carcelarias.

La arbitrariedad del sistema judicial quedó evidenciada cuando el propio activista reveló que los funcionarios de la Seguridad del Estado le han reconocido de manera directa la fabricación de causas penales para mantenerlo recluido. En uno de los episodios más crueles de su última reclusión, un jefe de prisión lo esposó y le susurró al oído: \»Esto no es Patria y Vida, esto es Patria o Muerte\», frase que precedió a una nueva denuncia de desobediencia por responder a la provocación.

A pesar del desgaste físico y psicológico que supone enfrentar cinco encarcelaciones, Hernández Leyva reiteró su compromiso inquebrantable con la democratización de la isla. El activista aseguró que continúa siendo \»un cubano que no se rinde\» en su búsqueda de un país con futuro y esperanza, libre de la esclavitud que, a su juicio, impone el actual sistema. Su caso se suma a la larga lista de denuncias internacionales por violaciones de derechos humanos en Cuba, evidenciando la urgencia de un escrutinio global sobre las prácticas represivas del régimen de La Habana contra la sociedad civil.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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