El documental \»La noche eterna de Cuba\», dirigido por el cineasta Jordan Allott, será proyectado en la 17.ª edición del Festival de Cine Latino de Seattle. La obra retrata la crudeza de la realidad insular tras las protestas del 11 de julio de 2021, enfocándose en la represión estatal y la profunda crisis migratoria y social que azota a la isla.
La cinta, con una duración de 66 minutos, forma parte de la sección documental del certamen y se exhibirá en The Beacon Cinema entre el 11 y el 18 de octubre. A través del seguimiento de cinco ciudadanos durante dos años, el filme expone cómo la población enfrenta la escasez crónica de alimentos y medicinas, así como el endurecimiento de las políticas de control social por parte del régimen de La Habana tras las históricas manifestaciones de 2021. El director ha señalado que el propósito de la obra es explorar no solo las causas del estallido social, sino las consecuencias a corto y largo plazo de la brutal respuesta oficial.
Testimonios frente a la maquinaria represiva
La producción recopila diversas perspectivas sobre la supervivencia en la isla, incluyendo la voz del padre Alberto Reyes, de la Arquidiócesis de Camagüey, y de Emilio Román, padre de tres jóvenes encarcelados por su participación en las protestas del 11J. También figuran la periodista Camila Acosta, quien sufrió detención y posterior arresto domiciliario, el pastor metodista Carlos Raúl Masías y la activista Ariadna Mena Rubio. El rodaje, que contó con la producción de campo del periodista Yoe Suárez, debió sortear el acoso constante de la Seguridad del Estado, evidenciando el clima de vigilancia y censura impuesto por la dictadura cubana contra cualquier forma de expresión disidente.
Este trabajo cinematográfico trasciende la anécdota personal para enmarcarse en la crisis estructural que atraviesa el país. El colapso del sistema económico ha derivado en una inflación galopante y un desabastecimiento generalizado, empujando al mayor éxodo migratorio de la historia reciente de la nación. A esta debacle material se suma el asfixiante ambiente político, donde la represión y el encarcelamiento arbitrario se han consolidado como las herramientas principales del gobierno cubano para mantener el control y aplacar el descontento social.
Con un título que dialoga con la célebre frase del opositor Oswaldo Payá, \»La noche no será eterna\», el documental se posiciona como un llamado a la comunidad internacional para no perder de vista la situación de derechos humanos en la isla. La proyección en un escenario internacional como el Festival de Seattle contribuye a visibilizar las cicatrices de una sociedad fracturada por el autoritarismo, recordando que la superación de la crisis cubana dependerá ineludiblemente de la exigencia de libertades democráticas y el cese de la persecución política.