El Ministerio del Interior (MININT) en Las Tunas confirmó que los restos óseos localizados en el patio de una vivienda del reparto Santo Domingo pertenecen a animales y no a seres humanos, tras una evaluación pericial. El hallazgo había generado inquietud entre los residentes de la zona, en medio de un clima de creciente inseguridad y deterioro institucional en la isla.
El incidente ocurrió en la calle Julián Santana, en la cabecera provincial, tras la denuncia de un ciudadano que alertó sobre la posible presencia de osamentas humanas. Las autoridades de la isla desplegaron un operativo y remitieron los fragmentos al Hospital Provincial Ernesto Guevara de la Serna, donde especialistas de Medicina Legal determinaron su origen animal. El comunicado oficial, difundido a través de redes sociales, omitió detalles sobre la procedencia de los huesos o si se realizarán investigaciones adicionales en el inmueble, cerrando el caso de manera expedita tras el dictamen forense.
Este suceso se da en un contexto donde la aparición de restos óseos en espacios públicos o privados ha generado alarma social en distintas provincias, evidenciando el colapso de los servicios públicos y la falta de mantenimiento de la infraestructura comunitaria. A inicios de este año, imágenes del cementerio Vicente García, en la propia Las Tunas, mostraron nichos dañados y cráneos expuestos en la vía pública, un reflejo del abandono al que el régimen de La Habana ha sometido a los espacios de descanso y al patrimonio histórico de la nación.
Inseguridad ciudadana y abandono institucional
La sensación de inseguridad ciudadana se ha agravado en los últimos meses. Recientemente, en Santiago de Cuba, el hallazgo de una cabeza humana dentro de un contenedor de basura en el reparto El Salao estremeció a la población, llevando al MININT a calificar el hecho de \»extremadamente grave\» y a arrestar a un sospechoso. Aunque en el caso de Las Tunas se descartó la criminalidad, la rápida propagación de este tipo de noticias responde a un clima de desconfianza hacia la capacidad del gobierno cubano para garantizar la seguridad y el bienestar de la población.
Los hallazgos de osamentas no son aislados en la historia reciente de la provincia. En 2021, obreros en el municipio de Jobabo encontraron restos humanos, presuntamente vinculados a la \»masacre del Jigüe\» de 1917, donde fueron asesinados inmigrantes jamaicanos. Mientras aquellos fragmentos requerían intervención de Patrimonio, la respuesta institucional actual suele limitarse a comunicados laconicos que no abordan el fondo de la crisis de seguridad y abandono urbano que atraviesa el país.
La rapidez con la que las autoridades han cerrado el caso en el reparto Santo Domingo contrasta con la opacidad habitual que caracteriza a la dictadura cubana en temas de seguridad ciudadana. Mientras la crisis económica y el deterioro social empujan a miles de cubanos al exodo migratorio, la falta de transparencia y el abandono institucional siguen minando la confianza de quienes permanecen en la isla, expuestos a un entorno donde la incertidumbre y el colapso estructural son la única constante.