El creador italiano, fundador del Grupo Armani y una de las figuras más influyentes de la moda mundial del siglo XX y XXI, murió en Milán rodeado de sus seres queridos, según confirmó la firma que lleva su apellido. Trabajó hasta sus últimos días pese a presentar problemas de salud que lo habían apartado recientemente de los desfiles.
El Grupo Armani emitió un comunicado oficial confirmando el deceso de su fundador. \»Con profundo pesar, el Grupo Armani anuncia el fallecimiento de su creador, fundador e incansable impulsor: Giorgio Armani\», señaló la empresa. El obituario detalló que el diseñador, conocido entre sus colaboradores como \»Il Signor Armani\», falleció de forma pacífica en compañía de sus familiares más cercanos, manteniendo su actividad profesional hasta el final.
Según recogen medios internacionales como BBC News Mundo, Armani presentaba un deterioro en su estado de salud desde hacía varios meses. En junio pasado, esa condición lo obligó a ausentarse por primera vez en su carrera de los desfiles de la Semana de la Moda Masculina de Milán. Desde entonces, supervisó sus colecciones y proyectos mediante videoconferencia. \»Mi gran debilidad es que lo controlo todo\», reconoció el propio diseñador en una reciente entrevista recogida por el suplemento HTSI de Financial Times.
El hombre que reinventó el traje
Armani es ampliamente reconocido por haber transformado la sastrería contemporánea con un enfoque que desestructuró la chaqueta tradicional, eliminando hombreras y forros rígidos para crear una silueta más natural y fluida. Su aportación más destacada fue la feminización del traje masculino y la popularización del traje sastre para mujeres, una respuesta directa a la incorporación progresiva de la mujer al mercado laboral. \»Me di cuenta de que necesitaban una forma de vestir equivalente a la de los hombres. Algo que les diera dignidad en su vida laboral\», explicó el diseñador en distintas entrevistas a lo largo de su trayectoria.
Su influencia trascendió las pasarelas y se consolidó en la cultura popular a través de Hollywood. El acuerdo firmado en 1978 con GFT para producir prêt-à-porter a gran escala le permitió alcanzar una proyección internacional. El vestuario que diseñó para Richard Gere en la película \»American Gigolo\» (1980) marcó un hito de mercadotecnia que fijó su estética en el imaginario colectivo. Posteriormente, vistió a figuras como George Clooney en alfombras rojas y diseñó el vestuario de producciones como \»Los intocables de Eliot Ness\», consolidándose como el primer diseñador italiano que conquistó la industria de Hollywood contemporáneo.
De Piacenza al imperio global
Nacido el 11 de julio de 1934 en Piacenza, Armani creció marcado por la posguerra italiana. De niño sobrevivió a la explosión de un proyectil con el que jugaba, una experiencia que años después resumió con la frase: \»La guerra me enseñó que no todo es glamuroso\». Tras un paso breve por la carrera de Medicina y el servicio militar, se formó de manera práctica en el sector: comenzó como escaparatista en los grandes almacenes La Rinascente, se especializó en tejidos y posteriormente trabajó con el diseñador Nino Cerruti antes de independizarse.
En 1966 conoció a Sergio Galeotti, figura clave que lo impulsó a crear su propia firma. La muerte de Galeotti por complicaciones relacionadas con el sida en 1985 supuso un golpe devastador para Armani, quien consideró retirarse del mundo de la moda. Finalmente decidió continuar para no \»abandonar todas las esperanzas de Sergio\», como declaró en distintas biografías. A partir de ese momento, consolidó un grupo global que factura aproximadamente 2.700 millones de dólares anuales, con diversificación hacia fragancias, cosmética, deporte, música y hostelería de lujo, incluyendo la apertura del Armani Hotel en el Burj Khalifa de Dubái en 2010.
El futuro del Grupo Armani
Sobre la continuidad de la empresa, el diseñador había expresado su intención de dejar una sucesión ordenada en manos de Leo Dell’Orco, su estrecho colaborador durante décadas, junto con sus familiares más cercanos. No obstante, distintos medios han apuntado que la independencia del grupo podría revisarse tras su fallecimiento, en un sector marcado por procesos de concentración corporativa. Armani resumió en una ocasión su ética de trabajo con una declaración que define su trayectoria: \»Nunca estoy satisfecho. Como alguien siempre insatisfecho y obsesivo en su búsqueda de la perfección, nunca me rindo hasta lograr los resultados que deseo\».