Jueves, 23 de julio de 2026
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Sandro Castro se desmarca de la política y exhibe sus negocios privados en plena crisis económica de la isla

El nieto del fallecido líder Fidel Castro, Sandro Castro, aseguró en una entrevista reciente que no tiene vínculos con la esfera política y que su sustento proviene de emprendimientos privados. Durante su participación en el pódcast \»Solo gentebonita\», el joven detalló sus proyectos comerciales, que incluyen un bar en El Vedado, una agencia de taxis y un sello discográfico, en un momento de profundo deterioro socioeconómico en Cuba.

En su intervención, Castro buscó distanciarse de la vida pública institucional, aunque reconoció llevar su apellido \»con mucho orgullo\». Se definió como un ciudadano \»común y corriente\» que subsiste de sus propios negocios. Entre sus empresas destacan el EFE Bar, orientado a un público universitario con jornadas de música electrónica y promociones, y la agencia de transporte Taximanía, la cual opera actualmente a través de grupos de WhatsApp, aunque anunció planes para desarrollar una aplicación móvil. Asimismo, reveló la inminente creación de \»Castro Récords\», un sello musical que, según afirmó, cuenta con \»apoyos internacionales fuertes\» para impulsar a nuevos talentos y producir documentales.

Respecto al origen de sus capitales, el descendiente del exgobernante aseguró haber trabajado desde los 14 años y haber reinvertido sus ganancias sin recurrir a la banca estatal ni a su entorno familiar. \»Antes de despilfarrar el dinero prefiero invertirlo\», declaró, subrayando que todas sus operaciones se ajustan a los marcos regulatorios del gobierno cubano, incluyendo el pago de impuestos y la tenencia de licencias. Esta narrativa de autosuficiencia contrasta con el entorno de la isla, donde el acceso a divisas y la apertura de negocios privados de gran envergadura suelen estar limitados por la burocracia y el estricto control del régimen de La Habana.

Privilegio y desigualdad en medio del colapso nacional

El relato de prosperidad empresarial de Sandro Castro se produce en un contexto de crisis sistémica aguda. Mientras la dictadura cubana enfrenta un colapso generalizado de los servicios públicos, inflación galopante, desabastecimiento y un éxodo migratorio masivo, la cúpula del poder y sus descendientes mantienen un nivel de vida que resulta inalcanzable para la mayoría de la población. La apertura de bares exclusivos y sellos discográficos con presunto respaldo internacional ilustra una dinámica de desigualdad profunda, donde las oportunidades de desarrollo económico parecen concentrarse en sectores vinculados a la élite gobernante.

Durante la charla, Castro también abordó polémicas pasadas, como el video viralizado durante la pandemia en el que aparecía manejando un automóvil Mercedes Benz. Sostuvo que la grabación fue extraída de su estado de WhatsApp sin su consentimiento y que el vehículo no le pertenecía, atribuyendo la acción a una broma entre amigos. \»Yo estaba jodiendo, estaba inflando\», afirmó, justificando las posteriores disculpas públicas que emitió tras el rechazo generado por la ostentación en medio de las severas restricciones sanitarias y económicas que atravesaba la nación. La exposición mediática de los herederos del poder, que ahora buscan posicionarse como figuras del emprendimiento, continúa alimentando el descontento social frente a un sistema que ha consolidado una oligarquía familiar ajena a las necesidades de la ciudadanía.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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