Jueves, 23 de julio de 2026
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El régimen cubano enmascara el colapso urbanístico de La Habana Vieja para desplazar residentes y priorizar el turismo

Las autoridades de la isla han consolidado una política de abandono y desplazamiento en el centro histórico de la capital, donde el colapso de la infraestructura habitacional es utilizado para favorecer intereses turísticos y comerciales del conglomerado militar GAESA. Mientras las edificaciones se derrumban, los residentes son reubicados en la periferia sin opción de retorno, y el gobierno cubano promueve una imagen de recuperación que oculta la profunda crisis estructural.

La transformación de majestuosas casonas y viviendas humildes en escombros es una constante en La Habana Vieja y Centro Habana. Esta degradación urbana, resultado de la desidia institucional y la falta de mantenimiento, contrasta con eventos como los Talleres de Urbanismo Táctico, presentados oficialmente como esfuerzos de revitalización. En la práctica, estas iniciativas funcionan como una cortina de humo que enmascara la deteriorada realidad arquitectónica de la ciudad, eludiendo la responsabilidad del Estado en el colapso del fondo habitacional.

Tras cada derrumbe, la dictadura cubana prioriza la construcción de hoteles, aparcaderos o pequeños comercios orientados al turismo, en lugar de reponer las viviendas perdidas. Esta estrategia responde a una geofagia urbanística impulsada por GAESA, el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas, que busca apoderarse de los espacios más céntricos y rentables. Las familias afectadas son enviadas a \»albergues de tránsito\» en la periferia de la capital, como Wajay o Fraternidad, lugares de los cuales, según denuncian los propios afectados, nadie ha logrado regresar a sus barrios de origen.

Un parque temático a costa del patrimonio y la ciudadanía

El escritor Antonio José Ponte, en su obra \»El arte de hacer ruinas\», ya advertía sobre esta guerra cotidiana entre la acumulación y el vacío en el corazón de la capital. Hoy, esa metáfora es una realidad palpable donde la \»tugurización\» avanza con el respaldo del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad. La recuperación del patrimonio no es el fin último, sino la creación de una postal turística diseñada exclusivamente para visitantes extranjeros, financiada con los recursos de GAESA y la complicidad de la cúpula del poder.

Las consecuencias de esta política de exclusión urbana son devastadoras para la identidad cultural y social de la capital. Mientras el régimen de La Habana sigue magnificando las ruinas con pinturas y carteles propagandísticos para proyectar una imagen de normalidad hacia el exterior, los habaneros continúan perdiendo sus espacios vitales. El futuro de Centro Habana y La Habana Vieja se perfila como un resort deshumanizado, donde la población local es progresivamente desplazada en favor de un modelo económico que privilegia la extracción de divisas por encima del derecho a la vivienda y el bienestar de la ciudadanía.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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