Jueves, 23 de julio de 2026
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Casi la mitad de Cuba sufrirá apagones eléctricos este domingo ante el colapso del sistema energético

La Unión Eléctrica de Cuba reconoció un déficit de generación de 1.756 megawatts durante la jornada del sábado, con cortes que se extendieron durante las 24 horas del día. El pronóstico para este domingo prevé una afectación de 1.675 MW en el horario pico, lo que dejará sin servicio eléctrico a aproximadamente el 45% del territorio nacional, mientras el régimen de La Habana mantiene un silencio oficial sobre la gravedad estructural de la crisis.

El primer fin de semana de agosto confirma las peores previsiones para el sistema electroenergético cubano. Según el informe diario emitido por la empresa estatal, el servicio eléctrico estuvo afectado durante toda la jornada del sábado y la madrugada del domingo, con una máxima interrupción registrada a las 21:10 horas. Ni siquiera la incorporación de 24 nuevos parques solares fotovoltaicos, que alcanzaron una potencia máxima de 520 megawatts en horario diurno, logró mitigar el déficit estructural que mantiene a la isla en un estado de emergencia energética permanente.

El panorama para este domingo es igualmente crítico. Cinco unidades de generación termoeléctrica se encuentran fuera de servicio debido a averías o mantenimientos prolongados. Entre las roturas más significativas figuran la Unidad 2 de la CTE Felton y la Unidad 5 de la CTE Diez de Octubre. Paralelamente, continúan las reparaciones en la Unidad 2 de la CTE Santa Cruz, la Unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos y la Unidad 5 de la CTE Renté. A ello se suma la desconexión de la planta flotante de 240 MW ubicada en La Habana, retirada de la red el pasado 2 de agosto por razones que las autoridades solo han calificado como \»comerciales\».

El calvario cotidiano de los cubanos

La estimación oficial para el horario pico de este domingo contempla una disponibilidad de apenas 2.095 MW frente a una demanda máxima de 3.700 MW, lo que arroja un déficit de 1.605 MW. La afectación real proyectada —es decir, lo que efectivamente se desconectará de la red— ascenderá a 1.675 MW. En provincias del interior del país, los cortes eléctricos pueden superar las 20 horas diarias, una situación que ha obligado a miles de familias a cocinar con leña, improvisar métodos alternativos de refrigeración y reorganizar por completo sus rutinas diarias en torno a la disponibilidad imprevisible de electricidad.

Los sectores más vulnerables —personas mayores, niños pequeños y pacientes con enfermedades crónicas que dependen de equipos médicos eléctricos o de la conservación de medicamentos— son los principales perjudicados por esta crisis. La interrupción constante del servicio eléctrico agrava además la inseguridad alimentaria, al imposibilitar la conservación de alimentos perecederos, y limita el acceso al agua potable, dado que muchos sistemas de bombeo dependen de la red eléctrica para funcionar.

Un colapso con raíces estructurales

La crisis energética que atraviesa Cuba no es un fenómeno coyuntural, sino el resultado de décadas de desinversión, ineficiencia en la gestión estatal y dependencia crónica de combustible importado. Si bien los apagones masivos se han intensificado desde 2021, tras el colapso simultáneo de varias unidades generadoras, el deterioro técnico del sistema eléctrico —cuya infraestructura data en gran medida de la era soviética— ha llegado a un punto de inflexión. En lo que va de 2025 se han registrado al menos cuatro apagones nacionales que han dejado a la isla completamente a oscuras durante horas. El pasado 28 de junio, más de la mitad del país quedó sin servicio debido a un déficit de 1.907 MW, la mayor afectación registrada en lo que va de la crisis, sin contar los colapsos simultáneos generalizados.

Mientras la población soporta cortes que en muchas regiones superan las 20 horas diarias, la dictadura cubana mantiene su política habitual de censura y control informativo. Las protestas ciudadanas derivadas de los apagones son reprimidas o silenciadas, y el acceso a datos técnicos detallados sigue restringido para los medios independientes. La falta de transparencia sobre el estado real del sistema energético y sobre los planes de recuperación —si es que existen— impide cualquier forma de rendición de cuentas. La comunidad internacional, por su parte, continúa observando el deterioro de las condiciones de vida en la isla sin adoptar medidas concretas que presionen al ejecutivo cubano para que garantice el acceso a servicios básicos o permita la apertura de espacios de participación ciudadana. Mientras tanto, el éxodo migratorio, directamente vinculado al colapso de los servicios públicos, no muestra signos de desaceleración.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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