Las autoridades sanitarias de la isla emitieron una nota oficial tras el hallazgo de un paciente moribundo junto a un recolector de basura en el Hospital General Juan Bruno Zayas Alfonso, en Santiago de Cuba. En lugar de ofrecer explicaciones claras sobre la falta de protocolos de vigilancia, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) desmintió negligencias e intentó desacreditar la indignación ciudadana señalando a las redes sociales como responsables de \»desinformación\».
Según el comunicado emitido por la Dirección de Salud en el territorio, el hombre de avanzada edad y procedente de Guantánamo fue hallado en la madrugada del sábado en el suelo, próximo a uno de los locales donde se depositan los recolectores de basura del centro asistencial. El paciente, ingresado apenas un día antes, fue encontrado con vida y trasladado al Servicio de Urgencias, donde falleció a pesar de los esfuerzos del personal médico. El MINSAP asegura que el cuerpo no presentaba signos de violencia y atribuye el trauma a una caída, pero omite por completo explicar cómo un anciano en estado vulnerable logró salir de su sala sin ser detectado por el personal de enfermería.
La respuesta del ejecutivo cubano frente al caso se limitó a calificar de \»irrespetuosa\» la información circulante en plataformas digitales. El periodista independiente Yosmany Mayeta cuestionó duramente la postura del gobierno cubano, señalando que la nota oficial no asume responsabilidades ni ofrece disculpas. \»¿Un paciente aparece moribundo junto a los tanques de basura de un hospital y la culpa es… de las redes sociales?\», inquirió el reportero santiaguero, quien exigió respuestas sobre el paradero del personal de enfermería y el incumplimiento de los protocolos de seguridad hospitalaria.
Colapso estructural y falta de transparencia
Este suceso no es un hecho aislado, sino el reflejo del profundo deterioro del sistema sanitario en la isla. Años de mala gestión y desinversión por parte del régimen de La Habana han dejado a los centros hospitalarios sin insumos básicos, con instalaciones en ruinas y una atención cada vez más deficiente que pone en riesgo constante la vida de los ciudadanos. Mientras la dictadura cubana insiste en proyectar hacia el exterior una imagen de \»potencia médica\», la realidad que sufren los pacientes a diario es de abandono, hacinamiento y precariedad extrema.
La muerte de este paciente en el hospital santiaguero evidencia no solo el colapso de la salud pública, sino también la estrategia recurrente del Estado de silenciar cualquier crítica etiquetándola de falsa. Ante la incapacidad de garantizar servicios básicos y la falta de transparencia en la gestión pública, la ciudadanía continúa enfrentando la crudeza de un sistema que prioriza su imagen política sobre la vida humana. Esta dinámica de impunidad y deterioro institucional seguirá alimentando el descontento social y el masivo exodo migratorio, mientras la comunidad internacional mantiene su mirada sobre la constante violación de los derechos fundamentales en la isla.