DOS personas fallecieron y otras 27 resultaron lesionadas, incluido un menor de edad, tras un accidente de tránsito en la carretera Bayamo-Tunas, en la provincia de Granma. El siniestro, ocurrido en la madrugada del domingo, involucró un ómnibus arrendado que cubría la ruta entre La Habana y Santiago de Cuba, evidenciando una vez más la precariedad del sistema de transporte en la isla.
El hecho tuvo lugar en el kilómetro 727 de la vía que conecta Bayamo con Las Tunas. Según informaron las autoridades de la isla, el conductor del vehículo, perteneciente al Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Biocufarma, perdió el control de la unidad y terminó colisionando contra un obstáculo fijo. Las víctimas mortales fueron identificadas como Aracelis Torres Almarales, de 60 años, quien perdió la vida en el lugar del impacto, e Ismael Gómez de la Masa Areces, de 51 años, quien falleció tras ser ingresado en el Hospital Provincial Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo.
El director general del centro de salud, el doctor Adonis Frómeta Guerra, confirmó que los 27 heridos fueron remitidos a dicho hospital para recibir atención médica. De este total, seis pacientes requirieron intervención quirúrgica debido a la gravedad de sus lesiones. Por el momento, el régimen de La Habana mantiene una investigación para determinar las causas exactas del siniestro, aunque este tipo de tragedias se ha vuelto cada vez más frecuente en el país.
Crisis estructural vial y falta de políticas efectivas
La letalidad en las carreteras cubanas ha escalado de manera alarmante, una realidad que ni siquiera el gobierno cubano ha podido ocultar. El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, admitió recientemente que las muertes por accidentes de tránsito aumentaron un 18% durante el primer trimestre del año, contabilizando 173 fallecidos frente a los 146 del mismo periodo en 2024. Aunque el número total de siniestros descendió a 1.738, la letalidad se disparó, con provincias orientales y centrales como Granma a la cabeza de estos lamentables indicadores.
Frente a este panorama, la dictadura cubana continúa atribuyendo la mayoría de los accidentes al denominado \»factor humano\», eludiendo su responsabilidad directa en el deterioro profundo del estado vial, la nula señalización y el colapso del transporte público. Esta crisis obliga a la ciudadanía a depender de vehículos inseguros, con deficientes mantenimientos y condiciones mecánicas precarias, producto de la falta de recursos y repuestos que sufre el país.
El incremento de víctimas mortales en las vías refleja el abandono institucional que padecen los cubanos en todos los ámbitos. Mientras el ejecutivo cubano evade las reformas estructurales necesarias para garantizar la seguridad ciudadana, la población continúa exponiendo su vida en carreteras en ruinas y medios de transporte obsoletos, profundizando el costo humano de una crisis sistémica que no muestra visos de solución.