Jueves, 23 de julio de 2026
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Impunidad y simulación: Ningún alto cargo cede su puesto tras el escándalo de ETECSA y la crisis energética en Cuba

El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, admitió ante la Asamblea Nacional los errores en la implementación de la subida de tarifas de ETECSA y el incumplimiento de las promesas energéticas, pero ningún funcionario ha dimitido. Esta inacción revela la falta de rendición de cuentas dentro del régimen de La Habana, que prioriza la recaudación de divisas y el control corporativo por encima del bienestar ciudadano.

Aunque el jefe de gobierno cubano reconoció fallos en la estrategia de comunicación y aplicación del nuevo esquema tarifario de la empresa de telecomunicaciones, la cúpula directiva de ETECSA y del Ministerio de Comunicaciones permanece intacta. La explicación a esta impunidad radica en los casi 25 millones de dólares recaudados en apenas 46 días mediante la discriminación de la moneda nacional y la extorsión a los emigrantes que envían recargas a la isla. Este movimiento no fue un error administrativo, sino una operación diseñada desde las altas esferas de GAESA, el conglomerado empresarial militar que opera sin supervisión de la Contraloría.

Las autoridades de la isla solo matizaron su discurso cuando el descontento social amenazó con desbordarse en protestas masivas. Sin embargo, la medida económica se mantuvo intacta. Para evitar la confrontación directa con la población, el ejecutivo cubano apartó temporalmente de la escena pública a la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, durante los días más álgidos de la crisis. Su regreso se produjo una vez que las exigencias de explicaciones por parte de la ciudadanía habían perdido fuerza mediática.

Teatro parlamentario y doble moral en las importaciones

En el mismo escenario parlamentario, el titular de Energía y Minas reconoció que la promesa de un verano sin apagones no se cumplirá, atribuyendo la crisis a la falta de combustible y al embargo estadounidense. Esta narrativa choca frontalmente con la realidad del puerto del Mariel, que recibe a diario embarcaciones desde Florida cargadas con generadores eléctricos, alimentos y vehículos de lujo. Este flujo comercial, del cual no se informó en la Asamblea, está dominado por GAESA y beneficia directamente a la dirigencia del Partido Comunista, evidenciando una doble moral mientras la población soporta el colapso del sistema eléctrico nacional.

El caso de la exministra Marta Elena Feitó, elogiada por Marrero Cruz como \»valiente\» tras sus polémicas declaraciones sobre los \»mendigos disfrazados\», ilustra la profunda desconexión de la élite gobernante con la realidad del país. Su salida fue calificada como un sacrificio político por expresar en voz alta lo que la cúpula piensa en privado. La dictadura cubana utilizó su figura para desviar la atención, recompensándola poco después con nuevas responsabilidades, mientras la Asamblea Nacional respaldaba su elitismo sin cuestionar las verdaderas causas de la pobreza estructural en la isla.

La inexistencia de renuncias o sanciones reales tras los colapsos en las telecomunicaciones y el sector energético demuestra que la crisis en Cuba responde a un diseño sistémico de control y extracción de recursos. Ante la profundización del desabastecimiento, la inflación y la represión social, la ciudadanía se enfrenta a un gobierno que utiliza el parlamento como un teatro de simulación. Mientras tanto, la falta de soluciones estructurales sigue empujando a miles de cubanos a optar por el éxodo migratorio como única vía de escape ante un sistema que no ofrece rendición de cuentas ni esperanza de mejora.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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