Miércoles, 22 de julio de 2026
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Ancianos en Cuba duermen en las puertas de los bancos para cobrar sus pensiones ante el colapso financiero

Decenas de jubilados en la ciudad de Holguín se ven obligados a pernoctar sobre cartones frente a las entidades bancarias para asegurar el cobro de sus pensiones. La grave crisis de liquidez, los apagones constantes y la ineficiencia del sistema financiero impuesto por el régimen de La Habana han transformado el acceso a un derecho básico en una penosa odisea para la tercera edad en la isla.

La escena se repite a las puertas del banco en la calle Aguilera de Holguín. Personas de la tercera edad, como Rolando Martínez, de 77 años, organizan turnos nocturnos sobre el suelo para no perder su lugar en la cola. La falta de efectivo en las sucursales, sumada a la inoperancia de los cajeros automáticos y los constantes cortes de energía, ralentiza el proceso de pago hasta hacerlo casi inmanejable. Otros jubilados, como Rogelio Fuentes, de 73 años, denuncian que la espera les expone a enfermedades, inclemencias del clima y hasta al robo en sus viviendas, que quedan desprotegidas durante la madrugada.

El colapso de la bancarización obliga a los ciudadanos a realizar múltiples viajes sin éxito. Roberto González, quien padece de asma y reuma, lleva más de una semana sin poder cobrar debido a que su estado de salud le impide pernoctar en la calle. Por su parte, Juan Carlos Batista relata cómo la falta de corriente eléctrica inhabilita los sistemas y obliga a los pensionados a deambular entre sucursales, incluido el Banco Central, sin encontrar solución. Las propias instituciones bancarias ofrecen orientaciones contradictorias: exigen a los jubilados no acumular los pagos de varios meses, pero al mismo tiempo carecen de los billetes suficientes para entregarles el dinero correspondiente a un solo mes.

Un sistema financiero al borde del abismo

El gobierno cubano enfrenta una severa crisis en la distribución de billetes, dependiente de los depósitos que realicen las empresas estatales y el sector privado. Cuando estas entidades retienen el flujo de caja, las bóvedas se vacían y se paraliza el ciclo económico. La magnitud de esta deficiencia estructural se refleja en provincias como Guantánamo, donde las autoridades han tenido que presionar a los municipios para incrementar urgentemente los depósitos en efectivo y poder garantizar el pago de las pensiones. Según advertencias del catedrático de Economía Carmelo Mesa-Lago, el déficit del sistema previsional en la isla ya supera el 40%, ahondando la precariedad de un sector poblacional que depende completamente de estos subsidios para subsistir.

La incapacidad de la dictadura cubana para garantizar el pago oportuno de las jubilaciones evidencia el fracaso del modelo económico y el abandono institucional de los adultos mayores. Mientras la inflación devora el exiguo poder adquisitivo de los pensionados, la burocracia estatal traslada la responsabilidad de los retrasos a los propios ciudadanos. Esta situación, lejos de resolverse, se enmarca en una crisis sistémica que seguirá empujando al desamparo y la miseria a los sectores más vulnerables de la sociedad cubana, en medio de la pasividad de las autoridades y la falta de políticas públicas efectivas.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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